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Me decían no está muy caro o por qué cobras tanto y yo pues porque es lo que cobro si no te alcanza. Claro.
No me contrates. Nunca sentí que tenía que ser menos o pedir menos.
Si de repente necesito nada más echarme en el sillón a ver la tele y no estarme encargando de entretener a mis hijos les digo váyanse a ver el ipad. ¿tú lo ves como algo negativo ser conformista?
Sí. Ok.
¿qué onda estás? ¿tú doctora?
Yo creo que psicológicamente, no necesito. Yo creo que venimos de una época donde sólo el que podía pedir más era el hombre y la que no podía pedir más era la mujer.
O sea, más de todo. Más hay que votar, más dinero, más...
Sabiduría. No, eso sí lo tienes.
Eso no lo puedes pedir. Más entrada a la educación.
No, más libertad, más educación. Más salario.
Más, más, más. Y por eso se hizo el cagadero que se hizo ahora en el mundo donde la gente marchó por los derechos y ya tienen más.
Pero creo que hoy en día ya vivimos en un mundo donde que la mujer pida más se ve más natural. Aunque todavía creo que en el psique femeninos existe todavía el...
O sea, yo tengo muchas amigas que no saben cobrar, por ejemplo, por su trabajo. Sí.
O sea, que me dicen que no sé cuánto cobrar y yo... Lo que más puedas cobra.
Yo cuando empecé el stand up no había un tabulador. No había stand up en el mundo.
Entonces, ¿cómo cobraban? En méxico.
Entonces, yo cobraba por lo que yo pensaba que valía mi trabajo. Y si me decían, no, está muy caro.
O ¿por qué cobras tanto? Y yo, pues, ¿por qué es lo que cobro si no te alcanza?
Claro. No me contrates.
No me contrates o les daba menos minutos de show y les cobraba lo mismo. Pero ¿alguien te ha dicho que eres demasiado intensa, demasiado ambiciosa, demasiado querer?
O sea... No.
Afortunadamente en mi familia nunca fue el eres demasiado. En algún momento me dijeron, no tienes que decir todo lo que piensas.
Y yo, ¿por qué no? ¿qué tiene?
Pero nunca me dijeron, no pidas. Ok.
Porque yo vivía con una mamá que era súper intensa en ese sentido. O sea, mi mamá se peleaba por el cambio en las tiendas cuando le decían, uy, no tengo cambio, le doy unos dulces.
No. Y agárrate.
No. Agárrate.
Mi mamá era así, de dulce en dulce, por eso está este país como está. ¿qué crees, mi mamá?
Está sentada. Y yo, de chiquita.
Todo lo contrario. No, yo de chiquita era así.
Ay, mamá, ya agarra los dulces. Ya, por favor.
Ya cállate. Pero mi mamá peleaba todo.
Mi mamá lo contrario. Mi mamá le hubiera dicho, yo le doy unos dulces a usted, joven.
Claro. No, mi mamá peleaba todo.
Mi mamá peleaba todo. Entonces, yo crecí viendo a una señora que peleaba todo.
A mí me daba pena, pero luego yo crecí peleando todo. Claro.
Y mi papá nunca me dijo como, no, no. No, no pidas.
Es más, una vez me acuerdo que estábamos en la sala de la casa. Yo tenía 14 años y empezaron a hablar de política y yo quería opinar, porque según yo sabía algo.
Claro. Mi papá me dijo, ¿tú qué opinas?
Y yo empecé a opinar y me acuerdo que yo tenía una tía que después dijo como, ¿cómo se atreve a opinar? ¿cómo le piden su opinión a los 14?
Claro, porque ella venía de una sociedad. Ah, no me di cuenta que tenías 14.
A los 14 no te debían opinar ni de qué querías comer. O sea, mucho menos de política.
Entonces, yo crecí en esa casa. Pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero.
Entonces, nunca sentí que tenía que ser menos o pedir menos. Eso está maravilloso.
Yo te voy a decir una cosa, ahora que estás hablando de casa. Si, yo tengo solo un hermano más chico que lo adoro mucho.
Somos muy diferentes en todo, menos físicamente, nos parecemos mucho. Pero en todo, mi hermano no creo que sea conformista.
Pero no tiene esta ambición, que yo. Y no sé por qué me cuesta trabajo decirle ambición, pues, es lo que es, no.
Yo sí siempre quiero más viajes, más más zapatos,más experiencias,más risas, este, y veo a mi hermano que está tan a gusto con lo que tiene y no, de verdad, no lo siento conformista, simple y sencillamente, él está ok, y de repente digo, ¿y no está rico también estar así, no? Estar ok.
¿o estar ok? O sea, no sé.
Aparte yo siento que no siempre es ambición, a veces nada más es derecho. O sea, es como quiero votar, ay, qué ambiciosa, no, no, es mi derecho como ser humana.
Bueno, pero ahorita que ya podemos votar y que ya tenemos acceso a, ya se llama más ambición, ¿no? O sea...
Pues depende del contexto, pero yo creo que es de cada quien, si tú estás cómoda con lo que tienes ya y no quieres pedir más, es bien, si alguien te aplasta para no pedir más, para que tú no pidas más, ya es distinto. Ahora, yo creo que también están los sueños, ¿no?
Ya se hace realidad ese sueño, ya. Ya, ya, qué lindo, ya tienes tu casita, está bien bonita, ya esto de querer más y otras 20 casas y eso sí, ya lo veo como, no, o sea...
Pues no, hay mucha gente que sí, es como la televisión, ¿no? ¿y si puedes?
El ejemplo de la televisión. Pues es que si puedes...
Ahorraste y trabajaste para tu tele de 40 pulgadas y la soñabas, la pones en tu cuarto y dices, mmm, la de 42. Y entonces era la de 40...
Quiero la de 80. La de 46, ¿no?
Sí. Y entonces de repente...
O sea, ¿hasta dónde es esa? Pero es que depende.
Depende de cómo te sientes. Exacto.
O sea, de que si estás poniendo ahí tu emoción o tu valor o lo que sea, pues no vas a llegar nunca. Exacto.
Y tu satisfacción, tu bienestar. Yo siento que muchas veces, o sea, más que ambición, deberían de ser metas.
Ok. Y tener metas en la vida no está mal.
No. Yo cuando era niña y tenía mis amigas, que yo tendría 14, 15 años, tenía mis amigas que eran mucho más grandes que yo, siempre...
¿y tú qué vas a hacer de grande? Y yo les decía, yo voy a salir en la tele.
Ajá, ¿sí? Con raúl velasco, siempre les decía, con raúl velasco, y me decían, güey, qué horror, nunca vas a llegar a ningún lado por ser ambiciosa.
Y yo decía, pero ¿qué tiene de malo ser ambiciosa? Para mí eran sueños.
A los que atreves tú, ¿qué es ambiciosa? ¿qué es ambiciosa?
No tenía ni idea. ¿y qué crees?
Que gano un concurso con el señor raúl velasco. Mira lo que se te trae.
Lo decreté. Sí.
Era mi sueño, lo seguí. No sé, no sé, pero una niña en guadalajara, nada que ver, ¿no?
Sí. Pero a lo que voy es que yo creo que tener metas en la vida es eso, quiero mi televisor, o quiero mi casa, o quiero mi coche, o quiero el viaje.
Yo creo que tener metas en la vida no está nada mal y perseguirlas. No, pero...
Y sin hacerle daño a nadie, ojo. Claro, claro.
Y a ver, en cuanto a las parejas y el amor, ahí sí, porque yo ahí es donde siento... Yo sí le digo, más, más.
Más. No pares.
Más. No, en cuanto a no conformarte en una relación cuando no estás bien, o sea, ahí sí es cuando yo puedo llegar a sentirme un poco juzgada tal vez por mis amigas que decidieron quedarse en sus matrimonios tal vez no tan satisfechas y tan felices.
Pero el hecho de que yo no me... No quiero decir conformara, pero vamos a decirlo, ¿no?
Y buscara... Y buscara tal vez otra relación y esté en un punto en mi vida donde estoy soltera y es como que, bueno, no es suficiente, como que digo, no, yo siento que aquí no estoy bien y entonces voy a buscar otro lugar.
Sí, es que es como la gente que dice, bueno, por lo menos no te pega. Ay, no, pues tampoco.
No, hay mil, hay mil. No, claro, estás en una relación y dices, ay, bueno, me llevó al cine.
Por lo menos no te llega borracho todos los días. Por lo menos no te llega borracho, por lo menos no te pega, por lo menos no te...
Sí. Él, por lo menos, te quedas aquí cuando puedes estar acá.
O sea, en las relaciones no es como la ambición de siempre querer más. Yo sí creo que no.
No. O sea, a menos de que andes con alguien que está horrible y dices, es que yo quiero un no guapo, pues...
No, bueno, sí también. Opéralo.
Pero yo sí te voy a decir, yo sí tuve una relación en la que yo sentía que yo quería mucho más y mi pareja se conformaba con mucho menos y eso sí era... Pero querías mucho más de qué.
No, o sea, que yo sí era... O sea, mucho más proactiva para buscar y obtener cosas que yo quería, digamos.
Materiales. Viajes.
Sí, o sea... O sea, experiencias.
No que querías más en la relación, sino en la vida. No, en la vida.
Ok, ok, ok. Exactamente.
No, no en la relación. No te alcanzó, lo dejaste atrás así de, ven, ahí se quedó.
Y sí era para mí algo que sí me daba para abajo. Obvio.
Claro. O sea, sí me daba para abajo.
Sí, no iban por las mismas. Y luego decía, ay, ya, daniela, o sea, qué superficial.
Y no, no era ni siquiera superficial. Era una inseguridad de él porque no le alcanzaba.
Bueno. Bueno.
¿no? Hay algunos a los que les alcanza y a otros que no les alcanza.
¿cómo? ¿qué?
¿cómo cuál? No, así digo yo, ¿no?
No, sí. No te alcanza.
No les alcanzó, la verdad. Por eso tuve que ponerlo yo.
¿pero te pesaba? No, hombre, ni un...
No, no. No, a mí tampoco me pesaba poner...
O sea, no me pesa poner en una relación o ponerla, pero sí me pesaba. Me pesa cuando estoy con alguien que no tiene como ese drive de la vida.
Que no lo admira, ¿no? O que no nada más es por dinero, es por experiencias, es por risas, es por orgasmos.
No, y es porque, ¿sabes qué? O sea, alguien que tenga como ambición en la vida, pero es que no es ambición esa de pisotear, ¿no?
, a los demás, sino es ambición de querer una mejor vida, querer mejores viajes, querer mejor entorno, querer mejor un todo. O sea, ¿sabes que la pareja un día está aquí, luego tú acá, y luego los dos ahí igual, y luego vamos ahí?
Pero si siempre está acá, tu pareja, ¿a qué hueva? Pero, gali, yo sí te quiero preguntar algo.
O sea, ¿hasta cuánto vale la pena sacrificar una pareja, tu tranquilidad, por una meta? Ah, no.
Si ya esa meta te quita la paz, olvida. O sea, ya no es una meta.
¿estás de acuerdo? No, ya te está quitando.
Ya te estás quitando la paz. Ya te estás quitando la paz.
Yo creo que no hay nada en el mundo que valga la pena que te quite tu paz mental, el dormir bien, el estar tranquilo. No hay nada, no hay nada, no hay nada.