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Yo me voy a ir a la tumba. Bueno, yo tengo mis secretos legales.
¡ah! ¡perdón, declaraciones!
¡nunca lo digas! Vete a la tumba con ellos.
¡perdón! Cuando su papá un día llegó y le tocó la puerta, le dijo, yo no tengo papá.
Y lo he guardado toda la vida. Y tú me dijiste a la fuerza que lo diga.
Entonces habló y dijo, quiero ganar lo mismo que adrián uribe. Y le dijeron, pues no.
Entonces me voy. Pues te vas.
Y la vetaron. Bueno, yo llegaba guapísima, como ustedes, cuando uno es joven y la falda abajo del calzón.
Pero hola todavía. Y sabes que eso amo de ti, que te valga.
Te valga. Claro, porque...
Pero, pero, ma, a mí siempre me contabas, que yo creo que era una situación que pasaba mucho, que mi mamá llegaba y decía, oiga, este, quiero pedir un aumento. Te armas de valor, que es dificilísimo.
Solo el 6% de las mujeres negocian sus... Entonces imagínense, ¿no?
O sea, que, consuelo, eres una... Sí es.
Ahora sí que... Campeona.
De las poquísimas. Un millón.
Y eres una superinspiración. Sí, no te funciona.
Hablas de eso. Pero no le funcionó.
Yo creo que sí le funcionó. No, no.
En un momento... No, pero le va a funcionar a la gente.
No, y aparte, ojo. Y ahí ya vale la pena.
No, sigue sin funcionar. No, no funciona.
No, sí funciona. Te digan que no.
Sí funciona. A veces.
O sea, es parte de... O sea, no siempre te van a...
Ah, no, no me lo han dicho siempre. Pero entonces, que mi mamá llegaba a negociar su sueldo, armada de valor, después de tres días de autoterapiarse, y le decían, es que fulanito acaba de tener otro hijo.
Ajá. Entonces, pues, no.
Y yo tenía dos. Porque la vuelta le toca a él.
No. Pero tú tienes marido, me decían.
Tú tienes marido. Claro, tú tienes marido.
Yo he escuchado eso. Y ahora me dicen, tienes a tu hija, ¿para qué no estás con aumento?
Entonces, no es cierto. Y para ti, carla, en este mundo que también es...
O sea, es que para... De los tiburones.
Siento que para la mujer... Qué bueno, se lo merece.
La tenemos difícil para donde sea, ¿no? O sea, en el mundo del espectáculo, en el mundo de los negocios, en el mundo de la medicina, en el...
A ver, imagínate que en méxico, solo el 14% de las empresas, o sea, una de cada siete, tiene por lo menos una consejera mujer en su junta directiva. O sea, es...
Nada. Nada.
Es nada. Es nada.
Ajá. Solamente dos de cada diez directores en nuestro país son mujeres.
En estados unidos, de las compañías, de las 500 compañías más importantes, cuando vieron sus directores generales, es más probable que se llame john a que sea mujer. Ok.
A que sea juana. O sea, no, no, no, a que sea mujer.
O sea, hay más johns... Que mujeres.
Hay más juanes que juana. No, no, no, no, no.
Hay más hombres que se llaman john que mujeres que se llamen... Mujeres juntos.
Como sea. Ajá.
O sea, imagínate eso. Está muy mal.
Entonces, sí, estamos en súper desventaja, pero lo que yo creo es que cuando sabemos que no es que yo soy la que no pide aumentos, o a mí es a la que no me lo dieron, o a mí es a la que me dijeron que tenía marido, como que siento que entonces lo haces con más valor y con más información y con menos... Sí.
O sea, dificultad, porque sabes que no es personal, que al final del día, pues es... No, sí es personal.
Y lo que ustedes estaban diciendo de que... De que antes se sentían no sé qué, es porque se sentían jóvenes y guapísimas que todas eran.
Y todas siguen siendo. Pero...
Pero de chiquita a poco no eras más aventada, o sea, eras menos miedosa, te arriesgabas más. Yo no.
¿no? ¿tú siempre te arriesgaste?
No. Y yo te voy a decir un secreto.
A veces yo no uso calzones. No porque la gente no lo se...
Les voy a explicar. No porque la gente...
Carla, ¿cómo haces esto? No.
Te voy a dar un beso, por favor. Yo siempre uso calzones.
¿por qué no usas calzón? Por si acaso.
Yo les voy a decir una cosa. Yo me quito los calzones sin cara a su madre.
La única manera de ser vendedora, de lo que sea, ¿eh? De cosméticos, de seguros, de cuchillos, de ti misma, de tu suegra, es que el "no" te da un poco igual.
O sea, el "no" ya lo tienes. Ya lo tienes.
No. Ah, no.
Ok. Todo el mundo nos dice eso.
Todo el mundo nos dice, el "no" ya lo tienes. Entonces yo le digo a mis equipos de ventas, ni más.
A mí tráeme el "no". Un mail que diga, no te voy a comprar.
Claro. ¿no?
Porque hasta que no lo tienes, o sea, todos decimos, el "no" ya lo tenemos. No puedes darlo por hecho.
Yo no lo he puesto. Pero entonces tú tienes que salir a buscar el "no".
Y hay una cosa que se llama terapia del rechazo, que es acostumbrarte a los "nos". O sea, ve y pide un ascenso.
Ve y pide una mejor mesa. Ve y pídele a tu esposo que te traiga flores.
Ve y pide un descuento en una tienda 50's nice. O sea, y te esperan...
Si te dan el ciento, dices, ay, güey. Ay, gané.
Pero tú ya esperabas el "no". Ajá, ajá.
Y el chiste es que te acostumbres a que el "no", como decía mi mamá, mi mamá nos decía desde chiquitos, no eres de azúcar. Si te dicen que no, no te vas a dar.
Yo cuando ella lloraba y me decía, es que no sé qué yo, tú no eres de azúcar. Tú en tus venas tienes la fuerza, tú, igual, tienes la fuerza de tu mami en las venas.
Cierto. Cuando te sientas chiquita, dices, ¿de dónde yo puedo salir adelante como tu mamá salió con tres hijos?
Claro. Yo tengo esa sangre en mi sangre.
Cierto. Y voy a salir.
A ver, otro tip. Ajá.
A mí me dicen "no" todo el día. Ok.
Porque llegamos a pedir... ¿tu marido te dice "no"?
No, hombre. No, no, no.
Es un esclavo. Pero eso lo arreglo en la cama.
¡mamá! Todo se arregla en la cama con los hombres.
¡mamá! ¡mamá!
Oye. Pero, pero ve.
Todo se arregla en la cama con los hombres. ¿verdad?
Todo. En la cama con los hombres, todo se arregla.
¿ves? El gasto, la pelea, el amante, lo que tú quieras, el perdón, el...
Lo que sea. Lo que sea.
Gali. ¿qué?
En la amistad de eso. ¿tú me contarías un secreto?
No. ¿me estás preguntando en la mesa o no aquí?
Bueno, hazte cuenta que todos están hablando. No, dice en la mesa y diciendo...
Es que como volvió directamente conmigo y yo. No.
¿tú guardarías un secreto? He guardado mucho.
Yo me voy a ir a la tumba. Bueno, yo tengo mis secretos de gali.
Ah, perdón, declaraciones. Nunca lo digas.
Vete a la tumba con ellos. Perdón.
¿cómo cuál? A ver, te reto que vayas a la tumba con ellos.
¿lo digo? Sí.
¿cuál? ¿autorizada por ti?
Sí, pero no sé de qué vas a decir porque... Bueno, pero digo el secreto que me dijiste.
¿cuál te dije? Lo digo.
Sí. Ok.
No, estoy hablando. Bueno, ahí van dos que no...
Uno, unito nomás. Sí, sí, que lo digo.
Ok. Ok.
Primero me dijo que cuando ella era chica y su papá se había ido y había formado una familia, y él me dijo, y ella fue descalza a tocarle la puerta a su papá, y su papá le dijo, yo no tengo hija. Y yo le dije, ¿por qué fuiste descalza?
¿o por qué no le hablaste por teléfono? Me dijo, porque no tenía zapatos, ¿cómo iba a tener para el teléfono?
Y luego, cuando su papá un día llegó y le tocó la puerta, le dijo, yo no tengo papá. Y lo he guardado toda la vida.
Y tú me dijiste a la fuerza que lo diga. A la fuerza.
No fue sin descalza. O sea, así como tal descalza, no.
Porque mi mamá sí tenía para mis chanclitas. La verdad, sí tenía para mis chanclitas.
Pero me dijiste que no tenías teléfono. No, no teníamos teléfono.
De hecho, yo, lo único que quería yo era saber que se sentía tener un teléfono en la casa. Y fue de las primeras cosas que hice.
O sea, la línea en la casa para que no andar saliendo. Y que mi mamá no se sintiera en la casa.
Y que mi mamá no anduviera, porque se acuerdan que antes eran las esquinas, las tarjetas y la moneda o la tarjeta. Y como es el secreto, tengo varios tuyos.
¡ah, con ese! ¿como cuál otro?
¡ah, no, ya! ¡ah, tú ves!
¡estás muy rejadora! El día que tuyo no ya...
No, es capaz esta cabrona. ¿quieres que cuente el secreto tuyo?
¿tú tienes un secreto mío? Claro.
A ver, ¿cuál? A ver.
¿lo digo? A ver.
Mira, ahí va la... Lo digo.
Me estoy poniendo súper nerviosa. Me están autorizando.
Ok. Es que lo malo de mí es que tengo muy buena memoria.
Una memoria de elefante, yo también. Bueno, pues consuelo duval llegó un día y le preguntó a adrián uribe, ¿cuánto ganas?
¿tanto? Pero tú le has contado...
O sea, diez veces más que yo. Entonces habló y dijo, quiero ganar lo mismo que adrián uribe.
Y le dijeron, pues no. Entonces me voy.
Pues te vas. Y la vetaron.
Un rato. Sí, pero eso...
Me castigo, pero eso ya lo conté yo. Sí, ya lo conté.
Pero no le pregunté yo a adrián uribe, ¿eh? Alguien me dijo...
Ay, ya sé. Ya sé cuál.
¿quieres uno tuyo? No, ya sé.
¿tienes uno de miguel ángel fox? No, pero no le estamos preguntando.
No, pero ¿sabes qué secreto no me gustaría? Ya que me recordaran.
¿cuál? En mi época de borrachita.
Ninguno. Ah, también me acuerdo de esa.
Si alguien me dijera, ay, yo me acuerdo un día que tú llegaste bien borrachita. Es como, no me cuentes.
No me cuentes porque no puedo lidiar con esa versión de mí. Claro.
Es como que... Pero a mí me contaste cómo cachaste al papá de tus hijos en la mentira.
¿quieres que te diga algo? Chanique, bendita memoria.
Mira, lo que esta tiene, o sea, es como la genialidad de las mentes. Con una memoria fotográfica, con una memoria financiera.
Están muy cabronas. Ya, ya déjame.
Yo quiero que se me pegue, pero tu memoria financiera. Ay, yo quiero que a mí se me pegue tu memoria financiera.
Y tu... ¿qué?
Cállate.