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Instagram borra cuenta de influencer; ella llora por miedo a un trabajo normal

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Por medio de un video que se hizo viral, Jessy Taylor lamenta perder 113 mil seguidores y con ellos, su principal fuente de ingresos

¿Trabajar atado a un horario de nueve a cinco? ¿O ser dueño de tu tiempo mientras generas dinero? Quizás este sea el dilema para gran parte de la generación millennial.

Jessy Taylor, una influencer quien, hasta esta semana, demostraba que vivir de Internet es posible, ha perdido a su público y sus ingresos debido a que Instagram eliminó su cuenta.

La blogger tenía más de 113 mil seguidores pero ahora ha perdido a la mayoría de quienes, gracias a sus likes y comentarios, llegaba a ganar hasta 13 mil dólares por publicación.

Ahora Taylor llora desconsolada en un video de Youtube y explica cómo, mientras editaba un video, reparó en que su cuenta había sido bajada; también confiesa que se niega rotundamente a conseguir "un trabajo normal".

"Yo sé que hay personas que me quieren destruir y convertir como lo que son ellos, el noventa por ciento de esos que trabajan de cinco a nueve, pero yo no soy eso. No estoy en Los Ángeles para ser eso".

Sobre la vida de la influencer se sabe poco, sin embargo algo que ella misma ha confirmado es que antes de volverse famosa en Instagram, solía trabajar como sexoservidora.

"Mi familia me abandonó y varias personas me dieron la espalda dejándome sola [...] tengo deudas que superan los 20 mil dólares, por lo que no tengo un título universitario, ni podré regresar a la escuela. Para vivir me tocaba trabajar en un McDonald's".

El video en el que Jessy llora por su pérdida ha llegado a las 700 mil reproducciones, una gran diferencia a las 10 mil vistas que solía tener en el canal, antes del suceso.

Y no tuvo más remedio que hacer una cuenta nueva y hasta el momento ha recolectado 9 mil ochocientos seguidores, a partir del video en Youtube que la hizo viral.

Aunque todavía no están claras las razones por las que la cuenta de Jessy fue eliminada de la plataforma, usuarios de Twitter aseguran que el contenido de la chica normalizaba temas ofensivos, como el racismo.

También se cree que su hábito por compartir publicaciones que hacían apología de la violencia, como armas de fuego, fueron algunas de las posibles causas.

"Quiero hablar con todos los que me han reportado. Piénsenlo dos veces, porque me están arruinando la vida. Todo el dinero que yo hago es gracias a Internet, todo lo que gano, y no quiero perderlo".

Dentro de las políticas de Instagram, en las letras "chiquitas", que pocos usuarios leen al momento de crear una cuenta, se específica que una vez eliminada, a diferencia de otras plataformas, la cuenta se borra de forma permanente e instantánea.

Entre los términos básicos para no ser "borrado" en la plataforma, la red social prohíbe: contenido fotográfico no apto para niños (violencia, contenido sexual, desnudos, discriminación o situaciones ilegales), amenazas e insultos, suplantación de usuarios, spam, contenido que infrinja al derecho de autor, entre otras cosas más.

La paradoja de esta historia del mundo digital quizás será que mientras la chica sufría por el miedo a perder sus seguidores, llamó la atención de todo Internet y el sueño de ser popular en Instagram revivió, por lo que para Taylor, no todo está perdido aún.