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Ese niño un día sentadito al lado de mí me dice, oye, tú sabes que en esa panza tienes un bebé, y yo, ay no, no. En el jardín de niños, en el kinder donde yo trabajo, no los podemos nosotros limpiar.
En vez de decir pipí o popó, decimos código café o código amarillo, ¿no? Oigan, pipí y popó.
Maravillísimas. Pipí y popó.
Y vomitadas. ¿qué me pueden decir?
Vomitadas, vomitadas. Es complicado, ¿no?
Tienes que ser, los llevan ustedes al baño, ¿cómo es? Yo creo que tienes que ser firme, fuerte, estar lista para todo eso que te va a pasar.
O sea, no solamente es dar clases a tus muñecas desde el principio. O sea, tipo, no te puede dar asco, porque pues ni modo que vomita el niño y tú, y entonces es un vomitadero.
O sea, a mí me pasaba que... Una de mis asistentes me decía, no puedo con esto, o sea, yo no puedo con la vomitada.
Ah, bueno, pues no te preocupes, salte con todos y entonces tú ya maniobras la materia, ¿no? Dios.
O la popó. ¿cómo, cómo, cómo que salte con...?
Pues sí, o sea, la asistente se sale con todos los niños y tú te quedas... Ah, o sea, ella.
Yo creo que yo le decía a la asistente, mi amor, entonces no te puedes dedicar a esto. No, no, no, no, no, pues habrá quien no puede o habrá quien de pronto hay un accidente de popó o de pipí.
Tú dices... Pues tranquilos, todo el mundo tranquilo, no pasa nada, respiro, mejor respiro por la boca.
Respiro, no, no, mejor no. Y eso, respiro por la boca, no huelo y todo va a estar en orden.
Ok. O sea, pero yo creo que tiene que ver mucho con que son chiquititos y lo que puede pasar es que haya un accidente de popó, un accidente de pipí, un accidente de vomitada o que se sientan muy mal.
Y lo que creo que pasa es que tenemos que... No se nos puede olvidar que los papás y nosotros tenemos que ser un equipo.
Claro, por supuesto. Yo ahorita quiero llegar también a eso porque de repente siento, yo creo que en todos lados que a veces los papás no cooperamos, ¿no?
Es que los maestros están realmente haciendo todo lo posible para dirigir una cierta situación y a veces los papás metemos el pie a todo lo que está pasando. Pero sin salirme de la pipí, la popó.
El lonche. La lita, el lonche.
No, pero la lita, este, ¿te ha pasado alguna situación en tantos años de experiencia que digas, no puedo creer lo que pasó aquí? Con respecto a pipí y popó.
No, o sea, siempre pasa. ¿todos los niños se terminan haciendo alguna vez?
No todos, no, no todos, no todos. Pero, por ejemplo, en el jardín de niños en el kinder donde yo trabajo, no los podemos nosotros limpiar.
Claro. Entonces, muchas veces los niños vienen y hacen sus necesidades y te dicen, límpiame.
Entonces, es que no puedo. O sea, no puedo porque ya te metes en otros rollos.
Claro. Vienen otros temas, ¿no?
Pero ha pasado que, pues, llegas al baño, te dicen, un niño está llorando en el baño y vas corriendo y ves ahí la cosa. Entonces, dices, ay, qué fantástico, qué maravilla, mi hijo, qué comiste.
Con razón yo. Papaya, ¿no?
Con razón. Sí, comiste papaya.
Desde tan chiquito estás dando pipián en tu casa. Ay, sí, qué lindo.
Mole. Qué lindo.
Pero tampoco puedes, este, como, ay, no, porque el niño también, pues, ya. Claro, que no se asuste.
Entonces, no pasa nada, mi corazón. O sea, y ya, pues, o sea, para que también se relaje, ¿no?
Porque, pues, si tú por dentro estás hoy, pero te aguantas. ¿y qué?
¿y le llaman a la mamá de vengan porque el niño se hizo? Ajá, le llamamos y ya le decimos, este, pues, le pasó un accidente, puede venir a cambiarlo y ya viene mamá y lo cambia.
Pero fíjate qué lindo lo que dices de cómo contener a un niño. Así, ¿qué le vas a decir?
No decir, ah, cala, tal. Sí, lo calo.
O sea, yo creo que muchos niños, bueno, yo sí fui un niño que algún día me ganó. Sí.
No estoy hablando de líquidos, o sea, fue tremendo. O sea, yo me acuerdo perfecto de mi kinder y de ir, fuimos ese día a un museo, no me acuerdo cuál, pero me acuerdo muy bien del museo y yo en el camión de regreso fue así de me ganó.
Y fue horrible porque literal de repente yo subí como dos centímetros de mi asiento. Y este, y fue de cómo les digo, cómo tal, y claro, empiezas como todos los niños a hablar, huele horrible y tal, y tú dices, ah, soy yo, ¿no?
O fui yo. Entonces, sí es cierto, ahí te das cuenta cómo las maestras inclusive están cuidando tu cerebro.
Claro. Para cómo, o sea, es mucho más allá que dices que cantar, que solo recortar, que tal.
Entonces, o sea, estamos hablando, pues, ¿de qué año a qué año van los niños al kinder? ¿de cuántos años tienen, me refiero?
De los tres a los seis. De los tres a los seis.
Y si hacen maternal, tipo uno y medio. De uno y medio.
O sea, bueno, no sé si mucha gente lo sabe, pero de los cero a los cinco años es el momento donde el cerebro de un ser humano está más potente que en toda la historia de su vida, que en toda su humanidad. O sea, es importante.
Es importantísimo la seguridad, lo que aprenda, ese cariño, ese contacto físico, o sea, es importantísimo. Si ustedes tienen un trabajo, fíjate qué interesante decirlo, la gente piensa que es plastilina y recortes, y ustedes están realmente trabajando en la plasticidad de su cerebro y de su seguridad.
O sea, qué importante esta etapa de la escuela. Y sabes que ahorita caí en cuenta de las edades, o sea, es que sí son muy chiquitos.
Mucho. Entonces, cuando nosotros pensamos en los niños de kinder, estás pensando en...
Los niños quizá como de siete, ocho años, no. Es que claro, siete, ocho años es primero de primaria.
Claro. O sea, kinder uno, ¿qué es?
¿cuatro años? Tres.
No, no jueguen. Son bebés.
Son bebés. Ahora, sí vi cómo se fueron soltando.
Ahorita, obviamente, al tener la cámara enfrente y tanta atención y todo, pues es complicado para ellos. Pero vi cómo inmediatamente empiezan a hablar más y más y más.
¿los niños de tres años ya conviven, hablan y todo, o no necesariamente? Pues yo creo que depende mucho.
Depende mucho de la personalidad, depende si han tenido experiencias previas en convivencia con otros niños o si son niños que vienen de casa y que son hijos únicos, por ejemplo. Pero, ¿sabes qué?
La práctica. A nosotros, no sé si están de acuerdo todas, la práctica con los niños hace que todo el tiempo se sientan más seguros y que además creo que lo más importante que hacemos todos los días es que si te equivocas no pasa nada.
Está bien equivocarse. Ya sé.
Todos nos equivocamos, aprendemos de los errores y seguimos. Entonces, creo que eso es de las cosas súper importantes del kinder.
Ahorita que estuve con ellos, las entendí. Dices, no, pues sí, es que qué cosa tan más linda estar con esa ternura de niños, ¿no?
Y saber, como decía hace rato lala, que lo que estás enseñándoles ahorita lo vas a ver reflejado después cuando ves un niño que sale de secundaria, de la prepa y que se acerca. Si tienes la gran suerte de seguir en contacto con ellos, está increíble.
Ahora, díganme. Yo estuve ahorita cinco minutos con ellos y me enamoré.
¿cómo le haces cuando se te van de la escuela? ¿cuándo se le hace cuando se acaba el curso?
¿cómo le hacen? ¿cómo le haces, marina?
Sí es triste, ¿no? Sí es triste, pero también siempre te quedas satisfecho de lo que lograste con ellos porque los viste crecer, ¿no?
Como lo decían, te quedas con eso, crecieron bonito, les diste todo lo que necesitaban y ahora pues también es padre verlos irse, ¿no? Claro.
¿y tú qué haces? ¿qué te pasa?
Yo sí sufría, la verdad, y hasta la fecha, hasta en mis cursos de verano, el último día es un sufrimiento total porque, a ver, son como tus hijitos. Claro.
O sea, no es un niño más. O sea, es tu hijito el que tienes contigo, que es tu trabajo llenarlo de huellas bonitas, llenarlo de decirle, tú puedes y vas a lograr todo lo que quieras, ¿no?
O sea, por lo menos yo es lo que los hago sentir. O sea, que todo lo que quieren en la vida y que aprendan a soñar y que aprendan a cumplir lo que...
Lo que se sueña. Claro.
Entonces, sí es un sufrimiento espantoso verlos ir, pero después, como dicen, el que te griten, ¡misgeraldín! ¿no?
¡ahí va misgeraldín! Sí es una satisfacción cañona el saber que algo dejaste en ese niño y que hace ratito me enseñaron un mensaje de mi alumno más querido y que me puso, es mi ídola, ¿no?
Y es, o sea, tengo la piel chinita haber leído ese mensaje porque sí, fue mi alumno más querido. Yo creo que ha sido con los niños que más he llorado el último día.
La carta más bonita que una mamá me ha escrito. Fue la mamá de ese niño.
Y no se me olvida jamás, y hay otra cosa que les quiero contar. Ese niño, un día sentadito al lado de mí, me dice, oye, ¿tú sabes que en esa panza tienes un bebé?
Y yo, ¡ay, no, no! ¿qué?
Sí, tú en esa panza tienes un bebé. Y pues claro que tenía, y era mi primer bebé, luca, mi hijo grande.
¿cómo que sí? Y entonces, los niños son súper sensibles.
Pero todavía no se te notaba. No, nada, no tenía ni idea que estaba embarazada.
¿no sabías? No tenía ni idea.
La mis ni sabía. La mis no tenía ni idea, pero este niño mágico, porque es un niño mágico, que sigue en mi vida y seguirá por mucho tiempo igual que sus papás, son tan sensibles los niños que te sienten, que saben, como decían, que es cuando estás triste, cuando la estás pasando fatal, o cuando pasa algo dentro de ti, ¿no?
Y ese niño se dio cuenta que yo tenía un bebé dentro. Entonces, gracias a él me di cuenta que estaba embarazada.
Entonces, sí, cuando un niño querido o no querido se te va, es un sufrimiento espantoso. La parte de ser maestra es reconocer y aprender todos esos protocolos.
Porque aparentemente no existen, porque no se ven, pero todas sabemos que todo lleva un protocolo. Incluso el que el pequeño haga sus necesidades en un lugar donde no es.
Por ejemplo, en el colegio donde yo trabajo, en vez de decir pipí o popó, decimos código café o código amarillo, ¿no? Porque lo goceamos por el radio, para evitar que se escuche quizá en otro salón o no sé, en dirección, ¿no?
Pero código café es alguien se... Sí, alguien se hizo popó y la señora de intendencia tiene que apoyarnos.
A limpiar lo que se hizo, ¿no? Obviamente tampoco los podemos tocar, no los cambiamos ni nada, pero pues para evitar de que digan, ¡ay, popó en el baño tres!
Decimos código café en el baño tres, ¿no? Entonces...
¡código café! ¡código café!
¡repito, código café! ¡y es grande!
¡es grande!