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Hice una promesa a la virgen, le dije, no voy a volver, así me obliguen, me digan lo que sea, se me quiten la ropa encima, ¡no! Los hombres somos los de la intuición, no nada más ellas.
Oye, yo entré a la clínica de rehabilitación hace justo dos años, un poquito más de dos años, ya cumplí dos años sobrio, lo cual, muchas gracias, aplauso. ¡eres una vez un miembro!
Que se le adelantó a una posible infidelidad. Se le adelantó a una posible infidelidad, está muy raro.
1, 2, 3, polo. Obvio.
A ver, amigos, hay algo bien simple. Cuando tú entregas tu corazón, que tengo mi corazón.
Te pusieron los cuernos y ya. Retomando, cuando uno entrega su corazón y sabe que la chica en turno, que es el amor de tu vida.
¿lo sabía ella? Bueno, creo que sí.
No, no, creo que no. Pero tú sientes como que sí, pero que dices, hay algo turbio.
Como que, sí, pero como que en cualquier momento me va a poner acá los de toro, ¿no? ¿pensaste eso?
O sea, sí lo pensaste. Sí, sí lo pensé en mi mente enferma, pero al mismo tiempo yo me había hecho una promesa conmigo mismo y dije, pol, tienes que madurar, tienes que ser en algún momento de tu vida leal.
Porque fieles los perros. Así.
Y entonces, como pensaba que en algún momento de la vida ella me iba a poner el cuerno, yo me le adelanté. No más dosas, mamón.
Está ley, qué pido. Pol, qué pedo, güey.
No le pusiste los cuernos antes. Antes de que ella me los pusiera.
Te sientes orgulloso de eso, ¿no? Qué tipo malo.
No, porque sí me los puso después. Por eso, con justa razón.
Pero entonces ya no sentí feo, güey, porque dije. Pero ella sabía que tú le pusiste el cuerno.
Los hombres somos los de la intuición. No nada más ellas.
Sí, es cierto. Oye, y este...
Pero ella sabía que le pusiste el cuerno. No, no, no, no, no.
Soy un caballero ante todo. Ah, sí, qué chingón.
Sí, tienes razón. Soy un caballero mentiroso, o sea.
Ey, ey, ey. Era otro méxico.
Bueno, pero ella también. Era otro méxico.
Yo soy un caballero infiel. Caballero infiel.
Era otro méxico, señores. Mira.
¡oh! ¡oh!
¡oh! ¡ey!
Ya, la que sigue. Órale más.
Ya, aplauso para pol y sandy, por favor. ¿qué quieren que cuenten?
Claro que conté. Nada más que me la adelanté y yo puse el cuerno primero ya porque...
Ya, ya, ya lo entendimos, ¿eh? Entendimos todo, sin pedo.
Porque dicen que no lo entendieron. ¿no se entendió?
Es que también... ¡eras una vez un miembro!
Que por romper su promesa terminó soltando la sopa. Esa mamada aquí.
Una, dos, tres, tú. Yo.
Ahí está. No.
No mames. Ah, bueno.
A ver qué sopa son. Mira, lo que pasa es que hace casi tres o cuatro años yo prometí, le prometí a mi familia que ya no iba a beber, ¿no?
Entonces, lo prometí y que ya no iba a beber. Pero, ¿qué fue lo que pasó?
Fui a una fiesta, fui a una fiesta esta que me invitó mi querido gabriel varela y gina varela, que son unos queridos amigos, que me invitaron el cumpleaños de gina y demás, esta actriz y él es productor de teatro y demás. ¿cuánto fue?
Hace casi cuatro años. Fácil o cinco, ¿eh?
Bien, déjate, ahorita hago la demora. Entonces, llegamos a la fiesta y la chinga, había muchos famosos, no sé qué, entonces yo empecé a tomar, digamos, yo empecé a tomar y entonces después.
¿tenía mucho tiempo de no haber tomado? Este, no, no, no, no, digamos que estaba yo tomando como regularmente, ¿no?
Así como normal. Gente bien, de toda la vida.
Como, como, como un consumo normal así de, este, de todos los días, ¿no? No, no es cierto.
Como un consumo normal así de cada fin de semana o, no, etcétera. Eso no es importante.
Entonces, después de cuatro o cinco horas, yo me acuerdo que ya yo me hubiera tomado y tomaba tequila y me tomaba siete y tranquilo, me tomé once tequilas y tranquilo. Pero entonces me ocurre salir al jardín del, donde era la reunión esta y estaban fumando mota.
Ajá. Y a mí se me hizo fácil, cabrón, se me hizo fácil, pues, este, pues me doy un jaloncito, ¿no?
Como cuando estaba yo en la. En la universidad.
O sea, yo en la escuela de pintura, cabrón, quedamos bien pachecos. Y entonces dije, pues, un jalecito, ¿qué pasa?
No pasa nada, güey. Entonces me meto, me meto un par de jaloncitos, me regreso a la fiesta y de repente, güey, no mames, eh, eh, eh, vomité toda la, a toda la mesa donde estaba yo sentado.
No mames. Sí, güey.
Sí, estuvo muy cabrón. Entonces, vomité, pues, no sé, había como seis o siete personas en la mesa, no lo pude controlar.
De repente, cuando estaba yo así, dije, me, me estoy sintiendo mal. Pasó un segundo y me estoy sintiendo mal.
Ah, brá. Ah, lo vomité a todos.
No, pues, soltaste la sopa. Sí, ciertamente.
Con razón. Con razón, claro, güey, pues, así era.
Sí, no, no, bien entendido, güey, no. Entonces, entonces, esta es la triste realidad, obvio, la tengo que decir.
Yo perdí la noción del tiempo, tuve un blackout y yo no me acuerdo cómo llegué a la casa. Llegué a mi casa, me recibió mi mujer marisa y yo hice la promesa al día siguiente, le hice la promesa a ella y a mis dos hijos de que no volvería a tomar.
Y esa fue la rompes, la, la, la promesa que rompí, porque sí volví a tomar. Ah.
¿ok? Bueno, ya está.
Ah. Entré a la clínica de rehabilitación hace justo dos años, un poquito más de dos años, ya cumplí dos años obvio, lo cual, este, muchas gracias, aplauso.
Estoy muy feliz, muy contento, pero esa promesa, esa promesa la rompí y fue de las cosas que más me dolió cuando tuve que reingresar a, bueno, cuando ingresé por primera vez a la clínica de rehabilitación. Porque cuesta, ¿no?
O sea, chingaderas. O sea, no, no, no.
Es que salga barato. No, cabrón, pero, pero el dinero vale madre, ya, o sea, no mames.
Es así, pero no duele. No, güey.
No duele. Lo más cabrón, lo más cabrón de, digo, de reconocer y de aceptar eso, lo primero es que, este, o sea, quien más si eres, obviamente, es a tu familia, cabrón, ¿no?
Qué difícil. Pero, pero, pero, pues, solté la sopa, cabrón.
Muy bien, muy bien, muy bien. Nunca vayas a soltarnos la sopa aquí encima.
Estuvo cabrón. Oye, perdón, y ya nada más para, este, gabriel y gina.
Perdón. Tengo dos años sobrio, gracias a ustedes, daros cierto día para decir gracias.
O, o, ya me pueden volver a invitar a sus fiestas, ¿no? No nos inviten a sus fiestas.
No me han hablado desde entonces. Ay.
De todas, de todas razones. Perdón.
¿ya cuánto tiempo va? Como cuatro años de esa anécdota.
Cuatro años. Bueno, a ver, quédase, ¿eh?
Una, una vez, un miembro. Que se dejó al punto de ya no reconocerse frente al espejo.
Llegó. Una, dos, tres, tú.
No, yo soy guapo, güey. Una, dos, tres, tú.
Sí, a huevo. Sí, nada, esa, olvídate, esa no me cae.
Bueno, la voy a contar rápido, porque es que rompí una promesa a sí mismo, claro. Estaba fit, así como en mi foto de bailarín.
Luego, después de mi etapa de bailarín, seguí bailando, y luego vino timbirichi, también era la bailadera, y yo estaba muy acostumbrado a entrenar. Entonces, pues tenía, entrenar, baile, iba al gimnasio, no sé qué, danza, y yo criticaba mucho, o sea, no en mala onda, ¿eh?
Pero que. ¿qué, pero qué?
Sí. ¿qué bueno que?
Dice gordofóbico. Sí, no era gordofóbico.
No le hablabas a paul. Más, sin embargo, paul me cagó.
No, no es cierto. Oye, tú estás a dos de no entrar al programa, ¿eh?
Pero ya te tienen los en pique, te ponen todos los días. Bueno, eso sí.
Sí, por eso, güey. El moncharo no pone.
El moncharo. El moncharo.
El moncharo hay niveles, papá. Y luego, y luego, y luego.
Hay presupuestos, bueno. Entonces, yo siempre le decía a mis amigos, o sea, cuando tenía 22, 23, 24 años, yo estaba súper fit, güey.
O sea, güey, no entiendo, es un tema de salud, hay que mantenerse a toda madre, no sé qué, no sé cuánto. Bueno, ya termina la época.
La época de timberiche, pasan unos añitos, sigo entrenando, de repente llegan los 29, 30 años, y me empiezo como, así. A dejarte.
Fú, fú. Como a soltarla, la entrenada y el speech de, oye, no, la salud, güey, hay que estar bien.
Y de repente unos kilitos de más, y luego unos kilitos de más. No, nada.
¿cuántos subiste? No, la verdad, llegué a pesar, ya estando aquí, hace poquito cuando me...
La foto. La foto de san cirilo, güey, ya.
San cirilo. Cachetotes, cachetotes, y este, 90 kilos, güey, y mido 1.
73. Ah.
O sea, está cabrón, güey, está cabrón. 1.
73, y entonces, gracias por la toma, qué amables son, la verdad, qué lindas personas de la producción. Qué bonito, la verdad.
Sí. Qué bonito, qué bonito apoyo me dan.
Un zoom, un zoom a la cara, por favor. Y bueno, sí.
¿cabe, cabe la cara, cabe? Ahí está, san cirilo.
No sé cuánto aguante de zoom esa... Ese cachete.
No, mira, ahí está, mira. A ver, qué guapo.
Otra cosa, otra cosa. Bueno, ¿te dejan la barra un poco para cubrir todo el...
No, no, mejor la... La versión de cachete que te queda todavía.
Antes lo hice por eso. Pero bueno, entonces, pues, simplemente rompí mi promesa de que yo siempre decía, yo siempre voy a estar fit, voy a hacer ejercicio, porque por salud, no sé qué.
Y la verdad, no fue un poco tiempo. O sea, ustedes me han visto, o sea, en realidad, tomé cartas en el asunto ahora de...
Se llama monjaro, se llama monjaro. Bueno, con estas madres, con esos apoyos.
Ya, pues. Farmacológicos.
Qué pendejo eres, paul. Aunque me moleste el productor, esa fue mi anécdota, terminé.
Voy a leer la siguiente. No, ya mejor no, que ustedes están bien suaves, güey.
Ok. Era así una vez un hielo que rompió la promesa de no consumir sustancias.
Ay, no mames. La verdad, aquí con adictos no vamos.
No, no, no, vámonos, no, qué asco, güey. Pero espérense, pues, les voy a explicar, hay una razón.
Nadie se salva, cabrón, o sea, llevamos cuatro. Aparte, a mí me dijeron, cuéntalo, pues, yo también hubiera contado una tontería como la de ella.
A ver, estúpido, de una vez te di, estás a prueba, güey. Aquí no queremos drogadictos.
No, no es cierto. ¡ah, te cae!
¿te cae de madre? No, no.
Paul. Ni drogadictos ni alcohólicos.
Bueno. Es lo mismo, pendejo.
Hay antidoping acá, la verdad, si aguantamos, si aguantamos. Cuéntala, venga.
Oye, espérame, tenemos que quitar toda esa pinche pared, toda. Toda completita, cabrón, hay que bajarla.
Bueno, mejor no hay que llevarnos así, hay que hacerle creer a este güey que somos sanos. Sí, mejor.
A ver. A ver, de verdad hubiera contado otra.
Lo que pasa es que a mí me gusta mucho la fiesta y las salidas, pero no me gusta la fiesta, la verdad. No soy de droga, soy de tomar.
Pero cuando, pues, una mujer te dice, uno cae. Y mira, prueba esto.
Uno cae, entonces. Yo tengo noticias, amigo, el alcohol también es una droga.
Entonces, después de muchos años. Hice una promesa a la virgen, le dije, no voy a volver, así me obliguen, me digan lo que sea, se me quiten la ropa encima, no, voy a pagar nada.
A la lupita, a la lupita. Pero un día invité a una amiga mía de perú, que está muy buena.
Y estábamos en el cuarto, mi amiga, yo, un amigo. ¡ah!
¡oh! ¡oh!
¡ole, ole! ¡oh, caray!
¡uy, está fuerte! Utilizando.
Utilizando popper, ¿eh? ¡ah!
¡ah! ¡ah!
¡ah! ¡ah!
¡por ahí va! ¡por ahí va!
¡vamos! ¡por ahí va!
¡por ahí va! ¡puta madre!
¡puta madre! Yo nunca había probado esas cosas raras.
¡ah, ok! Yo soy chavito bien de toda la vida, entonces.
Cuéntanos, cuéntanos, cuéntanos. ¿qué se siente?
¡uf! ¡uf!
¡gabrón! ¡gabrón!
Entonces, estábamos y ella me dijo, ah, si haces esto, yo hago esto, entonces. Entonces, una cosa llevó a la otra.
Una cosa llevó a la otra, caí, porque me dijeron, si ustedes hacen esto, nosotros hacemos esto. Entonces, en ese momento, volví a caer, la verdad.
¿hay fotos? ¿hay fotos?
No, no, gracias a dios. Recaí, recaí, tuve esa recaidita, pero...
¿qué tal la pasaste? ¡buah!
Nunca había sentido. ¡dilatado!
¡dilatado! ¡dilatado!
A ver.