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Chamba, eres como un pitonizo, adivinaste perfecto. Y en plena transmisión agarra y me dice, a mí no me dice.
Dice el zar carlos aguilar que el amda se la comenta. No, no, si algo le tengo a julio es la admiración por las capacidades que ha tenido para mantenerse 15 años en la sobriedad de una manera espectacular.
Oye, carlos, pero también yo he visto a muchos narradores, cronistas, comentar otro tipo, no solo de deportes, sino otro tipo de iniciativas y demás. Y nunca sale tan bien como contigo.
¿por qué tienes, de dónde sacaste esta cualidad, cómo entrenaste este rollo, esta agilidad mental para decir tantas cosas? Siempre aportarle algo al producto, al evento.
¿de dónde sacas toda esta creatividad? Gracias por lo que me dices.
Mira. Yo recuerdo que yo siempre fui muy inquieto de chavo.
Era tan inquieto que de repente no paraba yo a hablar en una mesa. Y entonces mi papá y mi mamá me ponían a hablar con la pared, o sea, porque era yo.
O sea, no paraba yo de decir, hablar. Y fíjate que ahora lo comprendo más y comprendo mucho a mi hijo de ocho años, se llama mariano, que tiene tda.
Y la verdad es que creo, y lo platico con mi esposa y le digo, pues yo se lo heredé a este cariño. Porque no para.
Él. Él también habla, siente en la mesa y te habla de legos y tal.
También es hiperactivo, digamos. Tiene esa hiperactividad.
Pero yo también creo que mucho me salió de las ganas de decir cosas y hacer cosas. Y creo que también la escuela que yo traigo es el deporte y el entretenimiento.
Y creo que de ahí logré, logré combinar las dos opciones. Tú sí boxeas, ¿no?
Como este, ¿no? Que se la da de boxeador y...
Oye. Sí, tú sí le vas bien.
Yo a él y a lambda le tengo un cariño enorme. Y una vez me invitaron a hoy para narrar juegos olímpicos.
¿qué hiciste? Y yo le dije a andrés, oye, ponles una dinámica de boxeo para narrarla.
Y se las pone, les ponen pintura a los guantes y entonces empiezan a pintarse lambda y este. Y este le hace una finta y lambda se la come, o sea, baja las manos.
¡pum! ¡la finta!
¡la finta! ¡ojo!
¡la finta! ¡la finta!
Dice el zar carlos aguilar que lambda se la come. ¡no, no!
¡lo dijo el zar! ¡lo dijo el zar!
¡la finta! ¡la finta!
¡ojo! También la dinámica no era premio.
No era premio, ¿eh? No era premio.
Oye, este canijo sí boxea. Pero sí le dio, o sea, sí lo...
No, no, no, le pegó un chingazo porque le hace la mano así el paul y entonces lambda baja la mano. Y le puso en la mera cara.
¡sopo! ¡mamiga, madrazo!
Yo estoy narrando y el otro güey un hilillo de sangre aquí. ¡no!
¡el chingazo que le metió, güey! No, sí, sí le mete el boxeo.
Sí le mete el boxeo. ¡ah!
¿sí? ¿tú crees que no?
Si quieres, vamos tú con tu pinche naricita de pinocho. Cuando quieras, cuando quieras.
Oye, a ver, carlos, ¿alguna vez en este ritmo tan vertiginoso que tú tienes de narrar, particularmente en el boxeo, ¿alguna vez has dicho una frase de la que te arrepientas, en la que no lo hayas pensado bien y has dicho, ¡ay, cómo dije esto! ¿lo pueden malinterpretar?
Pues ahorita me pasó, güey. Pero no importa.
Se pasó ahorita, perdón. Olvídate de ahorita.
Quitando esto, quitando esto. En otro momento.
Quítate. Ahora se la comen, ¿cuál?
¿tuvimos? Claro, quitando esa.
No sé cuál se comió. Pero bueno, ¿cuál finta?
Ah, bueno, esa. Fíjate que en mis inicios empecé a narrar con julio sarcha, a veces con la amazon, y julio vivió en una etapa muy compleja de su adicción.
Y yo trataba de llevarlo con pinzas porque a veces no sabía yo qué iba a decir, una menta de madre, una pinche mala palabra. ¡eh, sabe!
Sí, sí, ¡eh! Armando hernández sabía hacer la palabra igual.
Siempre entré y yo hubo una muy buena relación, pero en esos días andaba muy mal, la verdad. Recuerdo que dije, ching, la pelea está agarrando bien y, oye, mi julio, ¿cómo va a terminar esta pelea?
No, no, en el tercer, cuarto round va a terminar por knockout. Y sopas que la pinche pelea va y termina por knockout.
Y entonces yo agarro y le digo, no, mi chambe, eres como un pitonizo, adivinaste perfecto. Y en plena transmisión agarra y me dice, a mí no me dice.
No mames, ¿es en serio? ¡no!
Yo agarré y en ese momento... En ese momento dije, puta madre, no, chambe, yo queriendo componer y corte, corte, corte, y yo, pues, pausa y volví.
¡mames! En vivo, en vivo además.
En vivo, no, completamente en vivo. ¡uy, estás mamón!
Y de ahí hablaron, ¿no? No, bueno, pero julio ya después pasó un traslado importante y yo me acuerdo que ya de los momentos que vivíamos ya nada más nos reíamos, ¿no?
Porque la verdad es que si algo le tengo a julio es la admiración por las capacidades que ha tenido. Para mantenerse 15 años en la sobriedad de una manera espectacular, ¿no?
Oye, ¿cuál es tu narración? Casi todos los grandes, o sea, yo te tengo a ti como entre uno de los cinco grandes.
Sí, claro. Y creo que me sobra uno, pero tengo, sabes los nombres que creo tener, ¿no?
Gracias. Gracias.
Y por supuesto, tú estás entre esos grandes. ¿cuál, todos tienen alguna narración en particular que el pueblo entero de méxico recuerda?
¿cuál sientes que es la tuya? Mira, la mía es la que me marcó, creo también.
Y me da una proyección diferente, fue márquez paquiao, la número cuatro, el knockout. Claro.
¿qué cosa, verdad? No lo esperábamos.
Lo narraste tú ese. Han pasado 18 años, más o menos.
Así es, más o menos. Y de la pelea han pasado, fue en 2012.
Sí. Pero yo lo que creo es que en 18 años no ha habido un knockout como ese.
¡se acabó! ¡ah, sí, sí!
Ese knockout marcó porque era un inoqueable, porque era paqueable. ¿en qué momento cachaste la frase que tenías que decir?
Es decir, cuando iba en camino, cuando ya se lo había recetado. No seas mamón, güey.
O sea, medio segundo, no seas mamón. Cabrón, es que a estos güeyes les saben cabrón.
Yo creo que ahí tú estás conectado con la pelea. Tú estás conectado.
Porque si te das cuenta, márquez intenta el chingadazo en toda la pelea. Toda la pelea.
Toda la pelea lo está buscando. Yo quiero ser mamón, pero yo estaba ahí, la vi en vivo.
En el tercer episodio, lo manda a la lona con el golpe, pero no lo logra conectar aquí, se lo pone acá. Ajá.
Entonces, márquez sigue insistiendo. Tú y yo lo hemos platicado.
Él abre esta pierna para quitarse el golpe que viene y tratar de meter la derecha y que el golpe le pase por arriba si lo manda paqueado, si viene el contragolpe. Lo está intentando, lo está intentando y entonces yo recuerdo que márquez era el sexto round, ya márquez está muy cansado, tiene roto el puente de la nariz, ya respirar le cuesta trabajo y si él no noquea ahí, lo noquean.
Y entonces, en ese momento, él saca el golpe. Si tú te das cuenta, él genera un espacio.
En el fútbol se generan espacios, en el boxeo también. Y él lo que hace es, finta que va a entrar con la izquierda y en ese momento el paqueado, el felipe, se mete y este güey da el paso para atrás, pum, lo pesca, perfecto.
Lo mandó a narnia. No, no, no.
Cada narnia. Estuvo cabrón.
Aparecieron todos los memes de paqueado en la playa, de paqueado en el parque, güey. Y el audio de tu narración.
Sí, sí. No, sí, me acuerdo.
Yo era sabio de la tele. Y les estaba gritando como desesperada, no mames.
Pues una vez. Imagínate.
Cabrón. Yo era más animal, o sea, yo soy fanático de todos los deportes, pero del boxeo, evidentemente, todos gritábamos una cosa que después me pareció terrible, decíamos y celebrábamos.
Sí. ¿cómo?
¿cómo puede ser? Yo no, yo no.
O sea, la frase, la frase lo votó. Ya sé, ya sé, por supuesto, todos.
Pero fue brutalmente emocionante ese día, o sea, el ambiente. Pero bueno.
¿tú viste esa pelea? Claro.
En youtube. No está nada.
Pinche chismoso, sigue esa prueba. Por mentirosos largos.
Vámonos, vámonos.