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¿Comer tu placenta? Esta es la práctica que Zuria Vega y otras mujeres están intentando después del parto

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En licuado, cruda o hasta en cápsulas; estas son algunas formas en las que una madre puede ingerir su propia placenta luego de dar a luz

El 21 de mayo, la actriz Zuria Vega y el actor Alberto Guerra se convirtieron en padres por segunda ocasión.

A una semana de la llegada de su primer varón, Luka, la nueva mamá inauguró su nuevo canal de Youtube con un video dedicado al nacimiento de su hijo.

En videoblog la actriz compartió detalles de su embarazo y parto, entre los cuales sorprendió a sus seguidores con revelar que luego de haber dado a luz, Vega se comió su propia placenta.

Durante el último par de años, comer la placenta después del parto se ha vuelto una tendencia popular entre las nuevas mamás.


"Me acaban de dar mi licuado de placenta que, no se asusten, es rojo por los frutos rojos con los que lo hicimos, pero ¿la verdad? sabe a licuado rico".

La placentología es una práctica que incluso ha sido imitada por famosas como Kim Kardashian o Hilary Duff quienes lo han probado, y de acuerdo a sus experiencias han declarado que sabe bastante bien, sin embargo, ¿por qué querrías comer tu propia placenta después del parto?

La actriz de "En las Buenas y en las Malas", optó por la opción de smoothie o licuado, e incluso saborizado con frutos rojos, a lo que la misma Zuria Vega aseguró que fue delicioso.

"Me tomé el licuado, aproximadamente un centímetro de placenta, con moras y agua de coco, la verdad es que sabe a un licuado delicioso; me cayó delicioso en ese momento, después de tanto cansancio".

De acuerdo con especialistas en obstetricia, el tema de ingerir tu propia placenta es un debate que se lleva hablando desde hace un par de años.

Mientras en México comúnmente es ilegal quedarte con tu placenta, en Estados Unidos pedir que la congelen para que te la puedas llevar a casa es algo habitual.

Sobre el parto de Zuria Vega, únicamente se sabe que fue en un método bajo el agua, en una tina dentro de hospital, acompañada de doctores, su hermana Marirmar Vega y su esposo Alberto Guerra.

Aunque actualmente ningún estudio ha confirmado al cien por ciento los beneficios de comer la placenta, se cree que entre los supuestos "pros" se encuentra el hecho de que puede prevenir la depresión post-parto.

Se cree que esto ayuda a elevar la energía y mejorar el suministro de leche; una de las bases científicas a las que se apega la placentología es que este órgano contiene oxitocina, hormona que participa de manera activa en el control de las emociones humanas, y se le ha relacionado con el comportamiento positivo dentro del vínculo entre madre e hijo.

En entrevista con UNICABLE, el Dr. Antonio Matar Guerra, ginecólogo, especialista en fertilidad y cirugía reproductiva, aclaró que actualmente no hay estudios que confirmen la efectividad de ingerir placenta para aprovechar sus propiedades en oxitocina, pero lo que sí es confirmado es que que no es la placenta la que posee esta hormona, sino el útero al tener sus receptores.

"La oxitocina es una hormona que se secreta en el cerebro, en la hipófisis y esta viaja a distintos órganos del cuerpo. Al tener receptores, en el momento de dar a luz, la oxitocina llega al útero y esto ayuda a contraerse durante el parto; en realidad es el útero el que tiene estos receptores, por lo que si la placenta tuviese oxitocina, sería en muy pocas cantidades", afirmó.

Existen diferentes formas de alimentarse de placenta luego de dar a luz; una de ellas es en la modalidad de un licuado, como lo hizo la actriz y mamá de Luka.

Otras maneras pueden ser de manera cruda, o por medio de cápsulas; para esta última se drena la sangre de la placenta, se coce al vapor, después se corta en partes pequeñas, se deshidrata y tritura en un polvo fino, para posteriormente encapsularse; de esta forma la madre ingiere su placenta, como si fuesen vitaminas.

En México, empresas como VITALOM, poseen el permiso de COFEPRIS para encapsular la placentas, sin embargo la efectividad de este formato no está al cien por ciento comprobado.

"Normalmente, la placenta de la paciente se procesa para entregarse en cápsulas, pero en ese proceso se pierden muchas propiedades y proteínas que en un momento dado podría tener la placenta", agregó el Dr. Matar Guerra.

En 2018 la Asociación Médica de América recomendó evitar el consumo de placenta en Estados Unidos debido a que no existe una regulación oficial sobre la práctica en el país del norte, por lo que cualquiera puede comer su placenta y no hacerlo de la manera más segura.

Los riesgos de la ingesta de este órgano aumentan cuando se trata de la cocción, el tipo de cuidado que se le da e incluso la higiene de la cocina donde se realiza el procedimiento.

De ingerir una placenta que sea contaminada, se aumenta el riesgo de contraer una infección que posiblemente pueda transferirse al bebé mediante la lactancia.

Mientras esta tendencia crece entre mamás de todo el mundo, aún queda aprensión sobre el tema y sigue creando debate al respecto.