¿Qué hay detrás del video viral del ‘soldado caído’ en una fallida serenata?

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Más allá de si es actuado o no, el video del presunto triángulo amoroso pone en debate la aceptación del rechazo

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Un video colombiano sobre una presunta infidelidad en medio de una serenata se ha hecho viral en las últimas horas. La grabación que se ha compartido por todas las redes sociales ha levantado los más dolorosos mensajes de hombres que llaman “soldado caído” a quien llevó la serenata, pero también ha provocado algunos memes sobre la infidelidad.

Al parecer, el video en cuestión fue grabado en la provincia cafetera de Caldas, Colombia y comienza con dos personas sentadas en la banqueta como espectadores de una serenata a una vecina. Los mariachis comienzan a tocar y quienes graban se levantan para acercarse más a la escena y presenciar cuando se asomen a recibir la canción.

Al enfocar la ventana a la que está dirigida la serenata, se distinguen las sombras de un hombre y una mujer manteniendo relaciones sexuales. Los mariachis callan y el cantante comienza a expresar sorpresa: “¡Uuuy!”, dice, y los demás mirones le siguen con los lamentos. “Ay qué pesar”, dice otra.

Los mariachis retoman la canción pero paran segundos después, pues quien supuestamente llevó la serenata se desilusiona, tira el peluche y las flores que llevaba en la mano y se sienta sobre la banqueta para lamentar su fracaso.

El video se corta y regresa con la vecina que aparece al principio de la grabación y le pide al mariachi que toque para no perder el dinero ni la oportunidad de oírlos cantar. Entonan ‘Mujeres divinas’ de Martín Urieta y termina la escena.

Aún se debate sobre si el video es real o un montaje armado en pos de un extraño sentido del humor. Pero mientras se aclara el punto de si es real o actuado, hay otro tema en juego: el concepto de “soldado caído”, una expresión usada en solidaridad masculina que muestra una supuesta compasión por hombres que han sido rechazados por mujeres que no han sabido valorar el esfuerzo.

En muchos casos se cuestiona a las víctimas sobre qué hicieron para merecer los ataques y donde la masculinidad hegemónica no está acostumbrada al rechazo y les cuesta aceptar que no es no. La conquista romántica se ha naturalizado como algo masculino. Ya Marta Lamas explicó en su ensayo ‘División del trabajo sexual’ como se configuran las diferencias culturales a través del sexismo, es decir: los hombres a la caza y la conquista, y las mujeres en la cueva y a la espera pasiva de ser conquistadas.

Esta forma de estructura social se ha reproducido hasta ahora en las relaciones románticas entre hombres y mujeres, donde la voluntad de las ellas como individuos no cuenta sino es a través del deseo de ellos, quienes en lo público son quienes deciden a quien tener sin importar los métodos, y eso incluye la insistencia no pedida, el sacrificio o la violencia.

Deducir que el video del joven colombiano que no tiene éxito en su serenata se trata de la triste historia de un “soldado caído” es no dar espacio a pensar que existen otras posibilidades de interacción entre hombres y mujeres, si no es a través de la obligación de ellas a aceptar las bondades afectivas de los hombres.

Más complejo todavía: es reflejar que aún no se educa a la masculinidad desde el consentimiento y la sanidad mental y emocional de considerar un no como posibilidad. Es la idea de que el acoso es romántico y que la responsabilidad afectiva de los hombres debe ser resuelta por las mujeres. Peor aún, es pensar que el afecto y la validación se obtiene con cosas materiales (ser un buen proveedor), una figura que los estudios de las nuevas masculinidades han denunciado como tóxicas para los propios hombres.