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Bajo y nada más escucho algo y digo, ¿qué pasó? ¿qué pasó?
¿qué pasó? Subo, el bebé se había caído, andré, laia estaba aterrada.
¡ay, ya está en las escaleras! Están en los terribles dos.
Victoria, ven. ¡no!
¡ven! ¡no!
Victoria, ven. ¡no!
Y se caga de risa y sigue subiendo las escaleras. Cuando nace adriano, pues yo tenía 22, la mamá tenía 19.
¡mancho, estaba muy chavito! Este, no tenía trabajo, no tenía nada, entonces adriano, pues fue como mi, para salir adelante, ¿no?
¿tienes antojos? Eh, no, soy golosa.
Golosa, golosa y glotona. ¿estarás embarazada?
No, no creo, no. ¿te vas a aventar un tercero?
Estoy saliendo. ¡ay, qué chismoso!
No, no, te pregunto. No sé, no sé, no, no creo.
Oye, eso quiere decir que lo está pensando, güey. Sí, sí, sí.
¡qué cabrón! ¿te esperaste del primero al segundo 12 años?
12 años. Oye, pero otra temporada de pañales, otra temporada de desvelos y...
Y polvo. ¡mancho!
Vamos a empezar, pero pues sabíamos, sabíamos lo que venía, lo pensamos mucho tiempo. Además lo planearon 12 años y decís, sí, sí, que le piense lo más...
Ahora, hablando de planeación, porque es nuestro tema, el tema de educar al mismo tiempo a un niño y a una niña. ¿sientes que este gap de tiempo también te da oportunidad de dedicarle mucho tema de educación, formación y tal, ahorita a la niña, y después entradas al tema de los niños, porque es completamente diferente, ¿no?
Sí, la verdad es que sí. No, no, no me arrepiento, o sea, hay cosas buenas, otras no tan buenas de que se lleven tantos años, pero por ese lado me gusta porque laia ya no es tan dependiente de nosotros, está en la adolescencia, entonces ya no me necesita para todo, pero sí me necesita mucho para hablar, para estar ahí, para guiarla, para platicar.
Yo creo que con laia eres de la de, hija, ahí está tu hermanito. No, no, no, no.
¿no? ¿no?
¿no es que una vez lo hice? ¿pero sí te ayuda?
¿no? ¿una vez lo hice?
Ayuda porque le nace y porque como es niña y con el niño... Pues le nace más, es más maternal y sí, ella misma, si está llorando, ella lo carga y no necesita que yo le diga...
Pero sí es una ayuda, o sea... Sí es una ayuda, pero una vez le dije, laia, checa tu hermanito, estaba más chiquito todavía, porque llegó un paquete y tuve que bajar, ¿no?
Bajo y nada más escucho algo y digo, ¿qué pasó? ¿qué pasó?
¿qué pasó? Subo, el bebé se había caído, andré, laia estaba aterrada y cuando yo le iba a decir, me di cuenta que también es una niña y que no le puedo hacer una responsabilidad tan grande, entonces le dije, mi amor, no pasa nada, andré, está bien.
Perdóname, no vuelve a pasar. ¿hace cuánto fue eso?
¿hace cuánto edad tenía tu hija? No, tenía como seis meses, andré, hace un año y medio.
Ah, ok, hace relativamente. Laia tenía once.
Ella era ya chiquita, doce. Bueno, ya está entradora de la ciencia, pero ya es una persona.
No le puedes dar una responsabilidad tan grande, ella no es la responsable. Sí, me sentí mal porque a mí me pasó eso, me lo dejó mi bebé y me quedé dormido.
Ah, sí es cierto, sí me encontró. Y nada más le escucho, ¡baa!
Y entra, viene, ¡mamá, me estropeé, te la encarga la niña! Y yo, perdóname, perdóname, perdóname.
Sí, porque ahí tú eres el papá, ahí sí, si es tu bebé. Se te cayó a grande.
Exacto. Se te cayó, ¿qué?
Sí, te despertó, te despertó, le llantó, le echó un madrazo y ¡pum! A todos nos ha pasado.
¿verdad? A todos.
A todos, a todos. Uno va aprendiendo.
Ahora, hay cosas que aprendiste de ciertas etapas de tu hija que crees que puedes aplicar con tu hijo o crees que con los niños es completamente diferente. Es distinto, ¿no?
No, yo no creo. ¿por qué?
O sea, obviamente sí hay la energía femenina, la energía masculina, pero la verdad es que yo creo que no es una cuestión de género. Estás educando a dos seres humanos completamente diferentes, con temperamentos diferentes y como padres tienes que saber descifrar a tus hijos y darle las herramientas según su personalidad, según su carácter.
Pero no sé si tanto niño y niña. Tal vez me he enfrentado con problemas, por ejemplo, mi hija tiene 13 años, yo me estoy bañando y ella entra y se mete a bañar conmigo o ella se está bañando.
Sí, ciertamente. Y yo con la libertad de entrar a su cuarto, digo, tocando y lo que sea, pero existe como esta confianza.
Con mi bebé, es un bebé y me baño con él ahorita, pero yo noté que adrián, no sé en qué momento fue que adrián, de bañarse con mi hija, con laia, no recuerdo cuándo fue, que ya no. Yo les iba a decir, miren, mi caso es similar pero distinto porque mis hijos son niño y niña también, pero nacieron al mismo tiempo.
Es decir, son cuates. Entonces, la gran diferencia es que ellos acompañaron siempre, es decir, siempre y se tardaron mucho en hablar.
Porque sucede, nos lo explicaron después, que cuando los dos niños crean su propio idioma, que no es el de los adultos precisamente, entonces ellos se comunicaban de alguna manera y se tardaron más en hablar. Pero cuando llegó la adolescencia, ya no había de otra, era cada uno para su recámara, ¿no?
Entonces, ahí está la chinga porque tienes que conseguir tu lugar con tres recámaras en lugar de dos, ¿no? Sí, los tienes que separar.
Pero crecieron juntos en todo. Ahora que mencionaba lo de bañarse con los chavitos, la regadera, con la hija y con el hijo.
En mi caso, te voy a decir algo que pasaba, que me bañaba yo con los dos, entonces la mamá estaba afuera, entonces me pasaba uno, me bañaba un rato con isabela, no sé qué, la recibía la mamá, la secaba y luego me pasaba al otro. Entonces, yo me bañaba con los dos cuando eran bebés porque era también muy práctico estar bañando a los dos al mismo tiempo.
Ya los sacaba, en lo que sacaba patricio, pues ya isabela ya estaba en su bambinete, ¿no? Yo te le preguntaba a una amiga también eso, o sea, ¿en qué momento ya no me va a poder bañar con mi hija?
Porque, pues, obviamente te va a empezar a preguntar. Ya te dije yo, güey.
Y me dice, pero me dice, no, pues es que el papá se ponía traje de baño y la bañaba. Sí, es lo que hace adrián.
¿no? Pero...
Yo creo que ella te lo va a decir. Por eso, por eso, a lo que voy es, ese es el momento, el que ya mencioné que no...
No sé si hasta ahí, porque antes se hacen muchas preguntas. No, por eso, pero el short, entonces cuando te, o sea, cuando empiezas a ponerte el short y todo y te metes a bañar con ella y todo, no importa.
Pero cuando ya pasa lo que ya dije, ahí es donde se acabó. Oye, y la g.
La gita, que tiene 13 años, ¿cuál ha sido la pregunta más incómoda que te ha pasado? Pues creo que estábamos en la playa y estábamos relajados, platicando y ella se estaba como soltando, abriendo, que hay que aprovechar esos momentos, porque hay veces que no quieren hablar.
Además, pasan así, mira, ¿no? Sí, la vimos que estaba con todo y entonces, no sé por qué llegamos ahí, ¿no?
O sea, fue una conversación larga y llegamos a la palabra... Tiene 13 años, ¿no?
Entonces, pues yo juré que ella no sabría lo que era un ***, ¿no? Este...
En la teoría, evidentemente, hablando solo de la teoría, y le dije, te cuento, y me dijo, no, yo sé exactamente qué es. Ah, no era ***, ya me acordé, es f.
U. E.
T. ¡no!
¡oh! Se ha puesto muy de moda.
Pero, ahí sí me... Sí, yo...
¿dónde? Lo juro, se ha puesto de moda.
Yo lo sé hacer muy bien. Oye, güey, y el viejito, el viejito, es el refresco, es el refresco.
¡exacto! Así estábamos nosotros hablando.
Ah, sí, el refresco de toronja. Entre las chavizas se ha puesto de moda.
El que la botella de crisales es como torcida, como... Sí, de toronja.
No, es de la... Tengo que explicar unas cosas.
Ok, sí, pero también en el escuela. Pero bueno, a ver.
Entonces, eso, fue eso, porque orgasmo sí es algo que a lo mejor en la escuela o así es más normal, pero la palabra esa me sorprendió mucho que ella la supiera, y pues que no hubiéramos hablado de ese tema con nosotros, ¿no? Y pues sí, las redes sociales, entonces me dijo, sí, porque un video, que ni siquiera en la casa, porque la verdad es que sí estoy pendiente de lo que ella ve, pero pues en la escuela, en la escuela, un video de una chica que en un metro...
Sí, claro. ...
Fue viral, ¿va? Bueno...
Ya con eso ella pues ya sabía lo que era, y claro, la curiosidad, por qué esta mujer pasó esto, y entonces tuve que empezar a hablar con ella de lo que era el orgasmo femenino y de lo que era un este... Torrear.
El refresco. El refresco de toronja.
Y fue muy interesante, fue muy bonito, pero a lo que voy es que uno piensa que les enseñó y está cañón la... Ya te voy a decir, te voy a decir qué me pasó a mí cuando su mamá me...
Llegó un momento que su mamá me dijo, este, tengo este libro aquí que compré, que decía cómo se hacen los niños, necesito que te sientes con tus dos hijos y les expliques por favor, y yo así de puta madre, pues sí, obviamente, ¿no? Entonces me siento con los dos, con un niño y con una niña de 12 años, 11 años, ¿no?
Y les leo el libro y todo, le dije, se trata de esto, no sé qué... Bueno, cierro el libro y los dos me dijeron, dinos por favor algo que no sepamos.
Y es real. En el momento dije, porque también les dije, ¿ustedes saben tener idea de esto?
Dice, sí, sabíamos todo. Realmente ellos ya tenían toda la información y en aquella época no había redes.
Todo lo aprendieron a través de alguien más en la escuela. En la escuela, claro.
Autodidacta. Ahí lo importante.
Yo fui autodidacta. No, a lo que me refiero es que ellos, de pronto uno también como padre, no puedes controlar de dónde les viene la información a los niños.
No hay manera. No, y más en esa época.
Hay que estar muy atento, eso sí. Es decir, hay que...
Orientar bien. No, y hablar como dice maricel.
Hay que hablar mucho con ellos. Mucho.
Sobre todo en la época de la adolescencia, obviamente, incluso de la niñez, porque actualmente les llega información por cualquier lado. No, y suben tantas...
Hacen un click y les sale una cantidad de cosas que ni te imaginas. Bueno, ¿y el siguiente cuándo?
No, no es cierto. Ah, espérate.
O sea, mami. Yo tendría diez más, pero...
¿sí? Sí, me encanta.
Pero además es como... Para ser mamá, pero pues combinarlo también con mi profesión.
Es muy chinga, ¿no? No, y además también es una...
¿y este salió más aquí desmadrosillo? No, él.
¿la niña o el niño? No, el niño, el niño, el niño.
¿anda arriba, abajo? No sé si tiene...
Unos dicen que el segundo siempre viene así, otros dicen que es cuestión de género, que los niños son más activos. Yo no sé si...
Pero la personalidad de ellos dos es súper diferente. La ya es súper tranquila y él no está quieto, o sea, no descansa un segundo.
O sea, cuando crezca va a ser una locura, ¿no? Va a ser un torbellino.
Sí. ¿tu hija, paul, es tranquila o...?
No, no. No, es una bala.
Una bala. ¡ay, ya está en las escaleras!
Están en los terribles dos. ¡ven!
¡no! ¡ven!
¡no! ¡victoria, ven!
¡no! Y se caga de risa y sigue subiendo las escaleras.
¿no vas por ella, güey? No, pues claro que voy.
Y le digo, ven para acá, mi amor. Ya cuando ya la tengo bien abrazada le digo, dame un beso.
¡no! ¡dame un beso!
¡no! Y me...
Te jeteas, te jeteas. Se duerme y se cae.
Y ya la ves por el jardín y no, no, tengo que estarla persiguiendo el cañón. Y no paran ahorita.
Pero es bonito. Mientras más crecen, el papá crea un vínculo con los hombres brutal.
Brutal. Sí, sí lo creo, sí lo creo.
Es brutal. Y yo ahora con mi hija me siento así.
O sea, de que tú y yo platicamos. Obviamente.
Es que está cañón. No sé si les haya pasado, pero cuando nace el bebé y todo, dices, ¡madres, qué es esto!
Sobre todo para ustedes. Para nosotros, ¡madres, qué es eso!
Y te dicen, no, es que cuando nazca tu primer hijo, hija... Ahí vas a conocer el verdadero amor, vas a ver el amor de tu vida y dices, ¡muta, güey!
¿a qué hora lo siento? ¿te sientes culpable porque dices yo?
Eso te pasa a ti, paula. Mames.
¿te dio una mala persona? No, no, no.
Pero dices, ¡ay, cabrón! ¿pero cómo es el verdadero amor, güey?
No mames. Pero dime la cosa, paul.
Cuando viste a tu... Es hija, ¿verdad?
Cuando viste a tu hija por primera vez, ¿no? Dijiste, sí es mía.
Así dijiste, sí soy yo. Sí, sí, sí.
Me emocioné y todo. Pero conforme va pasando ese pedo, es que vas conociendo el pedo.
Te vas enamorando poco a poco, envolviendo, envolviendo, envolviendo. Yo sí creo que ustedes tardaron.
No, no, o sea, a mí me pasó muy rápido. Yo lloraba más que la mamá.
Yo lo veía y no respira. Y no, o sea, para mí sí fue porque yo era muy loco.
O sea, bueno. Bueno, todo.
Ya nos has contado de eso. Sí, entonces era muy...
Entonces, cuando nace adriano, yo tenía 22, la mamá tenía 19. Mancha, estabas muy chavito.
No tenía trabajo, no tenía nada. Entonces...
Entonces, adriano, pues fue como para salir adelante, ¿no? Pero yo sí, no, o sea, apenas lo vi y dije, es el amor de mi vida.
O sea, lo agarré y dije, es el amor de mi vida y te voy a cuidar toda la vida. ¿tienes más uno?
¿tienes dos? No, uno, hasta ahí nomás.
¿nada más? Sí, es que tengo una vida un poco jocosa.
Entonces, con uno... Y lo abandonó en el perú.
No, en el perú. Lo dejó abandonado en el perú.
Lo dejó abandonado en el perú, sí. En el perú.
Sí, dice, no, lo dejé con su mamá. Sí.
Sí, no abandoné, lo dejé con su mamá bien cuidado. ¿le das dinerito?
Bastante. Ok.
Bastante. ¿por qué le has chingado?
Bastante. Bastante.
Sí, le vale. Bastante.
Está bien, está bien, está bien. ¿qué dice tu hija de que salías en la tele?
Es perfectamente normal, así que... Pues es que nacieron...
Yo lo sé, igual que los míos. Sí.
Igual que los míos, pero a su cuenta, ¿en su escuela no la molestaban estas cosas? No, ¿porque tú salías en la tele a tu hija?
No, molestar no, pero sí le dicen cosas. No, pues sí.
No, pero los compañeritos, ay, tu mamá, tu mamá, los compañeritos, o sea... Oye, no va a venir tu mamá por ti hoy.
Güey, güey, por favor. No, sí.
No, no sé, no me, solo me dice, mamá, tal niño dice que está muy guapa tu mamá, o pues... Ah, ah, ah.
¿y de qué edad el niño? Son los chistes que cuenta tu mamá.
¿y de qué edad tiene? El chiste del chiste.
Tu amigo de 19 años tiene, mi amigo. El chiste que ronda por las redes y ronda.
¿sabe? El del besapito.
Ay, sí, besapito. Sí, el del besapito.
El del paisi besapito. Saludos, paisi.
Oiga...