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Una gimnasta olímpica y una nadadora hablan de cómo es competir en sus días de regla

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Entrenar pese al dolor, usar trajes ajustados y no tomar analgésicos por miedo al dopaje es como viven las deportistas su periodo


Ser atleta de alto rendimiento y tener tu periodo, no es la mejor combinación.

Yo empecé a nadar a la edad de 2 años y para los 14, era seleccionada nacional en la disciplina de waterpolo.

El agua fría, los golpes en el vientre, hacer esfuerzo con el abdomen, y no tomar analgésicos por miedo a que fueran sustancias controladas por el comité antidopaje eran parte de mi rutina durante “esos días”; todo lo contrario a lo que los especialistas recomiendan para cuando el sangrado comienza.

Hace unas semanas, tuve la oportunidad de conversar sobre este tema con Elsa García , gimnasta quien representó a México en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y, además, mi excompañera del colegio .

“Elsy” y yo éramos de las pocas de la generación que practicábamos un deporte –ella aún lo practica y compite- y que pertenecimos a una selección nacional.

Tuvimos muchas cosas en común mientras crecíamos: no íbamos a fiestas los fines de semana para no desvelarnos, pues entrenábamos los sábados y, a veces, los domingos también; cuidábamos mucho nuestra alimentación –aunque ella siempre fue un “palo” y yo siempre fui más “chonchita”; nuestra cabeza giraba alrededor de nuestro amor por el deporte y lidiábamos con la menstruación de forma distinta a nuestras demás compañeras.

Nosotras no nos preocupábamos cuando nos llegaba el periodo, mejor dicho, no teníamos tiempo para preocuparnos de ese tema; para nosotras, esto era algo que pasaba mes tras mes y listo. Aún así teníamos que entrenar, competir, viajar y ya; no había de otra para alcanzar nuestras metas mas que dar el todo por el todo, todos los días, sin importar las circunstancias.

“Como deportistas de alto rendimiento estamos acostumbradas a entrenar con dolor, ¡y no sólo uno!”, comentó Elsy entre risas, mientras compartíamos nuestras experiencias con este tema, sentadas en una silla de plástico, bajo el calor del verano en Monterrey, Nuevo León, y el techo de lámina del gimnasio Regio donde ella aún entrena.

“A los 13 años veía a niñas que sentían cólicos, ¿y yo?, ¡en la vida! No los conocía, crecí y aparecieron; pero, creo que el enfoque va a lo más importante que es la competencia en sí. No porque lo otro sea menos importante, sino porque has trabajado tanto para que en ese día puedas mostrar tu trabajo que, la verdad, no puedes dejar que algo como tu periodo te desenfoque”, agregó.

Sin duda, tanto para Elsy como para mí, la edad ha jugado un rol importante en los cambios hormonales y, por ende, en nuestros cambios físicos.

“Al principio me daba igual por lo mismo de que era más chica y el flujo era muy poco. Pero, todo fue cambiando a medida que fui creciendo; me hincho, me dan antojos, me cambia el ánimo, a veces me muevo un poco más lenta, también.

"Y claro que afecta, pero, al mismo tiempo, entrenamos a pesar de lo que sea. Y, es tan así, que te puede tocar en una competencia y necesitas estar preparada para afrontarlo ahí; sin importar esta cuestión personal debes enfocarte y dar lo mejor de ti", expresó.

Tal como le sucedió a la nadadora olímpica, Fu Yuanhui, quien representó a China en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Al término de su relevo 4x200 en donde casi obtienen una medalla para su país, Fu salió de la alberca “doblándose” por un dolor abdominal, reportó The New York Times en una nota publicada hace tres años.

Cuando un reportero se le acercó a la nadadora china y comentó ante la cámara que parecía como si ella estuviera sufriendo de un dolor estomacal, ella lo corrigió de inmediato: “No, es solo que mi periodo comenzó ayer y aún me siento un poco débil y cansada, pero eso no es excusa para nadar mal”, dijo Fu.

Y sí. En realidad, la menstruación pasa a segundo término cuando estás entrenando o compitiendo, no por nada Elsy es la gimnasta mexicana más condecorada y campeona centroamericana en diversas ocasiones.

Me acuerdo que en mis primeros Juegos Panamericanos- yo tenía 14 años- durante un partido, me sacaron para descansar en la banca y esperar a hacer el cambio de cancha. Me salí, me puse la bata blanca del uniforme y me senté junto a mis compañeras. Sonó el timbre que indicó el término del cuarto, nos paramos todas para empezar a caminar al otro extremo de la alberca, y escuché: “Marión, estás toda manchada”.

Por un momento sentí el bochorno en mi cara y como la misma cambiaba a un color rojo chillante, por el simple hecho de que iba caminando frente a las gradas que estaban llenas de gente. Pero, luego recordé que no había nada que hacer mas que lavarla de rato y que ya pronto me metería a la alberca a jugar de nuevo. No sabía que ese día llegaría mi periodo y era más mi emoción por volver al agua, que se me olvidó el “incidente”.

“No tienes nada de qué sentirte avergonzada, es totalmente normal”, nos recordó a todas la gimnasta olímpica y miembro del equipo de Estados Unidos, Aly Raisman , en entrevista con la revista Cosmopolitan , hace dos años.

“Está bien sentirse incómoda, pero no puedes dejar que la menstruación interfiera; cuando estás muy nerviosa y sientes mariposas en el estómago y, además, tienes tu periodo… no es una buena combinación. Pero, tienes que seguir adelante con lo tuyo; no es como que puedes decirles a los jueces que quieres competir otro día o esperarte un tiempo para poder hacer tus pruebas”. Elsy tuvo su propia experiencia con esto y no le quedó de otra más que entrenar su mente para cuando le llegaba su periodo en los peores momentos.

“En los Juegos Olímpicos me pasó de todo; tuve la lesión de mis dedos, me estaba bajando… ¡Todo el mundo de cabeza!” expresó, y se detuvo un momento para contener las lágrimas que inevitablemente comenzaron a deslizarse por sus mejillas. “Me di cuenta que había muchas cosas fuera de mi control. ¿Mi lesión? No la podía controlar. ¿Que me bajara? No lo podía controlar; ¡todo!”.

Entonces decidió descansar, pues su competencia era la primera rotación y a las 7:00 horas tenía que estar en el gimnasio, lista.

“Me acuerdo que fue en la mañana; me puse mis cosas, mi leotardo, me peiné y, la verdad, ni me acordé que me estaba bajando. Me dije, ‘pues, ¡a la guerra!’, literal, ¿no? Ya en ese momento lo bloqueé porque no podía manejarlo todo al mismo tiempo”.

Antojos, analgésicos y tampones

Además de los típicos síntomas que nos dan cuando “ya nos va a bajar” –dolor de cabeza, insomnio, cambios emocionales, nos hinchamos- también nos “matan” los antojos.

Doritos americanos, chocolates, donas Krispy Kreme, son algunos de los más populares para apapacharnos durante “esos días”-por lo menos para mí a mis 30 años de edad.

Pero, para un atleta de alto rendimiento no es tan fácil obtener esos “pequeños placeres” gastronómicos, pues tienes que cuidar de tu alimentación; sobre todo, si tus resultados dependen de eso.

“Las gimnastas por apreciación y por prevención de lesiones tenemos que cuidar el peso porque, por tanto impacto, un kilo sumado en cada repetición por aparato, suma. No puedes estar cargando, no sé, 100 kilos de más en un entrenamiento”, explicó Elsy, de 30 años, quien sin embargo advierte que evitar los dulces no es un gran sacrificio.

“La verdad me he acostumbrado a comer sano; a mi cuerpo le hace bien y, obviamente, mi cuerpo responde en los entrenamientos. Cuando tengo mis antojos de estos días, pues, la verdad no me culpo tanto, porque sé que el 90 por ciento de mis comidas son sanas, entonces, no me pasa nada si me compro un helado, o si un día ceno pizza –cada vez es diferente, no siempre se me antoja lo mismo- la verdad, cualquier mujer puede entender que esto es impredecible, pero, pues es llevarlo día a día”.

Las deportistas tampoco podemos tomarnos cualquier medicamento. Estamos muy acostumbradas a que, si sentimos un dolor abdominal por cólico menstrual, tomamos un desinflamatorio que, por lo regular, lo traemos en la bolsa, pero otro es el escenario para las atletas con el antidoping.

“Me acuerdo que en un vuelo a Japón me iba muriendo de cólicos y, pues fui con el médico con el que viajamos y me dio un desinflamatorio específico porque, pues, todo tiene que ser bajo el reglamento de medicamentos. Nos toca cuidar mucho esa parte, no podemos tomarnos cualquier cosa, para no dar ningún positivo en un control antidopaje , y menos por algo así como un cólico menstrual; la verdad, sí es algo de mucho cuidado”.

También hay que cuidar mucho de qué tipo de productos higiénicos usas. “Yo uso tampones. Sé que son un tabú para mucha gente, como mamás y abuelitas, pero, como deportista de alto rendimiento, ¡no creo que lo hubiese podido hacer de otra manera!”, exclama Elsy entre risas. “¡Uso un leotardo! El espacio que hay en esa área es muy poquito, entonces, una toalla se puede salir, o te puedes sentir sucia; por eso, los tampones son la mejor opción para mí. Me dan esa libertad de movimiento que tanto necesito; no es para todas, pero, pues, para mí sí”, agregó con una sonrisa.

La competencia no descansa

Durante mi charla con Elsy, recordé muchas cosas que durante mi etapa como atleta parecían cotidianas, pero que ahora son lejanas a mí. Me di cuenta que muchas de las cosas que son normales para mí ahora durante mi periodo - tomar un Advil para el dolor, comerme una hamburguesa al carbón con tocino y queso cheddar o una barra de chocolate entera si se me da la gana, o bien, quedarme en casa echa “bolita” por un cólico menstrual para ver mis películas favoritas en Netflix - son “lujos” que ella no puede darse.

Ella sigue compitiendo y, de hecho, obtuvo el segundo lugar en el mundial de gimnasia celebrado en Guimaraes, Portugal a mediados de septiembre. Y, lejos de verlo con tristeza, es algo que le admiro, pues su determinación y su fortaleza mental son la razón de su éxito.

“Si te pones a pensar, la rusa, la china, la estadounidense, todas tienen sus problemas; no puedes hacerte menos y decir ‘me está bajando’ y no entrenar. ¿Tú crees que la niña al otro lado del mundo está dejando de entrenar por algo así? ¡No! Ahí mismo, en Juegos Olímpicos, ¿a cuántas mujeres competidoras no les pasó lo mismo? No oyes una entrevista donde digan ‘perdí la medalla de oro porque me está bajando’, ¡no! Es inaceptable, de hecho, hasta entre nosotras mismas”, me dice Elsy con firmeza.

El desarrollar la fortaleza mental, explicó, es parte del entrenamiento en sí, pues al momento de llegar al gimnasio, todos los problemas se quedan afuera y, adentro, lo único que importa es dar lo mejor.
“Si pones excusas, por así decirlo, te estás venciendo a ti misma, ni siquiera te estás parando completa al área de competencia. Entonces, realmente tienes que quitarte esos problemas y enfocarte en lo que tienes que hacer”.

Tiene que liderar con el ejemplo, pues, además de estar entrenando para los próximos Juegos Olímpicos en Tokio este año, donde continua con la búsqueda para su clasificación, ella funge como entrenadora en el gimnasio Regio.

“Tenemos que forjar carácter a pesar de…como mi entrenador siempre me dijo, ‘aquí ustedes no son ni adolescentes, ni niñas, son gimnastas’. Obviamente, hay veces que soy más empática, que les doy chance, pero, la verdad, la gimnasia es un deporte exigente, es cruel, todo te puede pasar, incluso estando en tu mejor forma, por una décima ya te ganó la otra y, aún así, tienes que pararte con una sonrisa y hacer tu rutina. Las mujeres somos invencibles”.