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¿Pedagogía menstrual? Una comunidad educativa sobre la menstruación crece en el mundo

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En entrevista, la pedagoga menstrual Erika Irusta habla de esta red que, después de España, en México es donde más crece


La violencia obstétrica fue algo que la marcó desde niña. Cuando nació, su madre perdió 14 litros de sangre, y a sus 20 años, estuvo a punto de morir; consecuencia de una mala cesárea. Desde pequeña se sintió muy vinculada a esta experiencia y siempre se preocupó mucho por la salud reproductiva. Quería ser ginecóloga, comadrona o escritora, y terminó por crear una mezcla. Erika Irusta se formó como pedagoga, y después como doula , con ginecólogas y comadronas, y se ha convertido en pedagoga menstrual.

Andrea Gómez, fundadora de Luna, Escuela de Pensamiento Feminista , y terapeuta psicocorporal habló con Irusta de cómo fue su camino para crear espacios de educación virtual que buscan desmontar los mitos que dicen que la menstruación “nos hace mujeres”, “nos vuelve locas o histéricas” y, que además, “debemos menstruar sin que se note”.

¿Cómo es que el tema de la menstruación se vuelve relevante?

El 9 de abril de 1996, tengo muy buena memoria, tuve mi primera menstruación. Tenía muchas ganas de tenerla pero pensé que no pasaría porque como mamá no tenía útero, tal vez yo tampoco. Poco tiempo después me bajó, y entendí que yo tenía algo que mamá no; primero sentí culpa por ella, pero al mismo tiempo disfrutaba tener algo que era sólo mío, era como un secreto. Mamá dijo que a todas les había dolido, a ella, a la abuela, a las tías, y recuerdo haberme sentido fuera del sistema, pero al final, me dolió y fue ahí que me sentí parte del clan. (Tema para terapia, lo sé!)

¿Cuáles son los mitos más comunes en torno a la menstruación entre las mujeres?

Hay demasiados que nos hacen mucho daño. En mi libro “Yo Menstrúo”, baso todo mi ensayo en los mitos que más nos atraviesan; el primero sería: ‘menstruar te hace mujer’… ¿realmente pasa de la noche a la mañana? Otro es que la menstruación viene acompañada de dolor, o que menstruar nos convierte en ‘hormonas con patas’ y que nos vuelve locas o histéricas, y, por último, menstruar sin que se note… ¿por? Estos son algunos de los mitos raíz que tienen que ver con la locura, el dolor y con el ser mujer, pero sobre todo con ‘tener que superar a tu menstruación’ y trabajar (o seguir tu día a día) sin que te moleste.

¿Por qué es tan fundamental en la vida de las mujeres conocer más sobre este tema?

Porque nos atraviesa totalmente, ¡es nuestro cuerpo! Pero no solo la fisiología, menstruar también es cultural, tiene que ver con quién menstrúa en esta sociedad, cómo los cuerpos que menstruamos en esta sociedad han sido catalogados por los cuerpos universales, (masculinos) como cuerpos de segunda o de tercera, necesitamos saber qué implica a nivel fisiológico, químico, cultural, político, emocional y mental, porque es nuestro poder y nos lo han tergiversado con cuentos y mitos de terror. Desconocemos nuestro cuerpo, porque el cuerpo que nos han contado no se ajusta a nuestra experiencia, a nuestra realidad, y en este desajuste creemos que estamos locas, que somos falibles, que nos inventamos cosas.
Todo está atravesado por el sistema patriarcal , la sociedad ha validado unas hormonas (masculinas) y castigado otras (femeninas).

Es muy importante acercarnos a temas sobre feminismo, para poder cuestionar información que hemos dado como un hecho y que muchas veces no lo son, justamente, ¿cómo ser cíclicas en un mundo que no permite los ciclos?

Es el corazón de mi trabajo, desde el autoconocimiento es necesaria la creación pedagógica que facilite y acompañe este proceso. Para mí, lo más importante es crear comunidad; la menstruación es un asunto político y cultural, así que necesitamos cambios en lo colectivo, en lo macro, si no las leyes no van a cambiar. En 2015 creamos la primera comunidad educativa sobre el ciclo menstrual , y la primera red social de cuidados del mundo, porque es hacia donde tenemos que trabajar. Tejer redes con menstruantes de todo el mundo; en nuestras comunidades de redes, la segunda sociedad más importante es la mexicana (después de la española).

¿Qué enseñas a través de la pedagogía menstrual?
Facilito herramientas y espacios educativos virtuales, genero y divulgo conocimiento para que todas lo podamos revisar y así nos demostremos a nosotras mismas que no estamos locas, para cambiar el cuento y los mitos, y escribir un cuento verdadero (por lo que tomará un par de cuentos nuevos).

¿Cómo podríamos vivir menstruaciones más conectadas?
Tenemos que conocer nuestro cuerpo y no dejarlo en manos del doctor o del marido. No podemos vivir desahuciadas de nuestro cuerpo. También es importante saber qué hacemos con esta información, nos falta más, no es solo el conocimiento, si no pasar de este al autocuidado personal, y después al autocuidado colectivo.

¿Cómo podríamos acercar esta información a nuestras hijas y nietas?
Es fundamental que nosotras cambiemos nuestra actitud y el autocuidado, porque, de qué sirve que yo te dé un discurso maravilloso, si tú como mamá o como tía, menstrúas y lo odias. Encarnarlo nosotras mismas y ya luego poder compartir con ellas nuestras dudas y nuestras vivencias. No basta explicar, tenemos que acuerparnos y seguir en la lucha.

A través de mi experiencia he visto que los círculos de mujeres y de niñas son espacios maravillosos para poder tener herramientas, teorías y prácticas que nos permiten vivir todos los procesos de nuestro cuerpo de otra manera, más sana, más poderosa y con menos miedos. Busca círculos de mujeres o niñas cerca de ti y, ¡date permiso de vivir la experiencia!

¿Qué propones para retomar la sabiduría de nuestros cuerpos?
Buscar la manera de querernos y creernos a nosotras mismas. No castigar nuestro cuerpo, (este es el trabajo de toda una vida). Amor propio, tierno y vulnerable. Poderío , porque no se trata de tener el poder sino de sentirnos cálidas y vulnerables, sin tener que demostrarnos lo contrario todo el tiempo. Necesitamos más suavidad, tolerancia con lo falible y con la incertidumbre, esto es una manera de sabiduría. Alfabetizar al cuerpo para entender y hablar mejor el idioma del cuerpo, aunque no lo entendamos todo.

Si pudiera regalarle algo a todas las mujeres del mundo sería la ternura de habitarse en los huesos de sí misma… fluirse, vivirse bien y humilde, a gusto con esos huesos, esa carne y creerse mucho a sí misma, como si fuera una hada madrina. Creernos a nosotras y creernos entre nosotras.

Redes de Erika:
https://erikairusta.com
https://www.elcaminorubi.com