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¿Por qué nos cobran impuestos sobre los tampones y las toallas higiénicas?

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Mujeres de todo el mundo se enfrentan a la desigualdad porque sus productos de higiene básica cuestan más que los dirigidos a los hombres.


Entra a un centro comercial o supermercado, haz un ejercicio de observación rápido y compara un producto en su versión para hombres con el mismo producto en su versión femenina. Inmediatamente te darás cuenta de que los que están en empaques rosas o tienen la leyenda “para mujer”, aumentan hasta tres veces su valor.

A esta diferencia en precios hay que sumarle que, las mujeres, a partir de los 9 años en adelante, comienzan a menstruar y es básico que adquieran productos de higiene sanitaria, una necesidad que los hombres no tienen y de la que ellas no pueden prescindir.

Así, las mujeres tienen que destinar buena parte de sus ingresos para adquirir todos esos productos que utilizan al mes, como: toallas, tampones y copas menstruales. Pero, a pesar de que esos artículos no son suntuosos (no representan ningún lujo) y resultan fundamentales para el desarrollo social de las mujeres, a todos ellos se les cobra un IVA.

En la mayor parte del mundo las mujeres tienen que pagar una cantidad extra de dinero en comparación a los hombres. En el mercado mexicano, se estima que su aumento es del 16 por ciento. Ana Joaquina Ruiz, investigadora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), asegura que este impuesto perjudica a muchas mujeres que no cuentan con el capital para comprarlos y en algunos casos, la falta de estos artículos las hace detener sus actividades diarias.

La investigadora da el siguiente ejemplo: Una mujer utiliza alrededor de 30 toallas o tampones al mes, el costo de la toalla más económica es de un peso con 60 centavos, suponiendo que compra esta versión más barata, al mes se gasta 48 pesos. El tampón más barato, por su parte, está en tres pesos, por la que la cuenta escala a 90 pesos.

Estas cifras tienen un fuerte impacto en la economía de las mujeres que no cuentan con los recursos para adquirirlos, especialmente, aquellas que viven en comunidades vulnerables.

Y ni hablar de comprar copas menstruales o toallas ecológicas, ya que su costo oscila entre los 200 y 400 pesos, duran cinco años, pero para poder utilizarlas de manera higiénica es necesario contar con agua potable, otra gran necesidad en zonas marginadas.

“Las compañías dicen que los productos para mujeres llevan más color, más perfume, pero en realidad nos están castigando, porque nos las están vendiendo más caro”, manifestó la investigadora.

De acuerdo con datos del ILSB , en cada país se cobra un porcentaje diferente sobre el precio de las toallas sanitarias y tampones, el cual varía desde el 5 hasta el 25 por ciento. En algunos se ha ido eliminando como un tema de justicia social básica.

Aquí una tabla comparativa:

México: 16%
Reino Unido: 5%
Francia: 5.5%
Brasil: 9% de impuesto federal y en los estados va del 15 al 25%


Canadá y Kenia son algunos de los países que no cobran este impuesto; en Estados Unidos, 34 estados todavía lo gravan. En Colombia ya lo habían quitado, pero el gobierno actual lo volvió a implementar.

La Diputada Local del PRI en Colima, María Guadalupe Berver Corona, está en contra de que exista este impuesto y asegura que los responsables son los comerciantes.

“El IVA sobre los productos de higiene femenino y el impuesto rosa, que es el nombre que se le ha dado a ese diferencial en valor que hay entre los productos que son para mujeres, siempre más caros que los que son para hombres, se deben a malas prácticas de las empresas, ya que los productos para mujer son más caros aunque sus materiales y funciones sean iguales a las del producto dirigido a un hombre”, comentó Berver Corona.

Con datos oficiales del Instituto Nacional de las Mujeres , la diputada destacó que no solamente pagan más por productos que solo cambian por el color, sino que en promedio reciben ingresos más bajos por realizar las mismas funciones.

“La brecha salarial de género nos dice que las mujeres tienen menores ingresos por desarrollar la misma actividad que los hombres, a eso hay que sumarle que tenemos que gastar más porque los productos que compramos tienen un sobreprecio y, además, tenemos que desembolsar más en temas de higiene personal, -ya que las necesidades de salud no son las mismas para un hombre que para una mujer-, entonces vemos injusto que los productos de higiene íntima tengan IVA”, señaló.

Mediante un exhorto dirigido a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la legisladora busca que se elimine este impuesto a beneficio de todas las mexicanas.

A fin de que se genere un cambio en el país, existen varias iniciativas que utilizan los medios digitales para difundir temas de interés social, una de ellas es “#EsCosaDeTodos” .

Su representante, Eleyde Loreto comparte información sobre el impuesto rosa para que sus seguidores estén informados y analicen antes de realizar una compra.

“Hay que hacer ejercicios de observación y comparación en el supermercado o en las distintas compras que realizamos como mujeres. Empezar a bajarle al consumismo solo por ser rosa o tener toques femeninos; lo ideal sería incluso el de sustituir esos artículos desechables por otros que sean reutilizables, así de paso ayudamos al planeta”, sugirió Loreto.

Además, aseguró que si se elimina ese impuesto se da un paso en la lucha para combatir desigualdades de género.

“Es una reivindicación para todas, pero sobre todo, se debería transitar hacia una cultura o modificaciones a la ley en la que dichos artículos sean gratuitos para las mujeres más vulnerables, las que ni siquiera pueden adquirirlos ni a cinco, ni 50 pesos; esa sí sería una verdadera victoria”, dijo.

En Estados Unidos, Period Equity es la primera organización de leyes y políticas de la nación que lucha por la equidad menstrual. Ellos buscan una sociedad equitativa en la que se obtengan leyes y políticas que consideren la realidad de que la mitad de la población menstrúa, por lo que esos productos deben de estar exentos de impuestos.

La famosa conductora de televisión estadounidense Ellen DeGeneres se ha pronunciado en contra de que exista este “pink tax” . En agosto de este año presentó en su programa un laxante y un martillo, los dos con un costo superior por su color y empaque dedicado a las mujeres.

“Estamos pagando más por menos, no queremos martillos rosados, no queremos laxantes rosados, queremos lo mismo por el mismo precio”, dijo la presentadora de “The Ellen Show”.

En México, las mujeres viven contextos muy diferentes; para algunas comprar un paquete de toallas podrá significar unos cuantos pesos extras, para otras, la imposibilidad de comprarlas es el primer obstáculo para poder tener un desempeño laboral y social digno.