shutterstock

Le prometieron un hogar y terminó esclavizada: Una organización en México trabaja para que estas historias no se repitan

facebook

twitter

whatsapp

Email

El testimonio de Mixi Cruz da cuenta de las formas normalizadas como opera la esclavitud moderna. 'Sintrata' trabaja para que esto cambie

A los 13 años, Mixi Cruz se fue a vivir con un familiar, quien prometió resguardarla luego de la muerte de su madre. Pero, al poco tiempo de llegar con la mujer, estas promesas se convirtieron en amenazas.

“El primer mes me trató muy bien; me dijo que iba a ser como parte de la familia, que me iba a permitir seguir estudiando, y después me empezó a exigir que cumpliera con las labores domésticas”, dijo Mixi en entrevista telefónica para UNICABLE.

En realidad, nunca la inscribieron a la escuela. Y, por un año y medio, fue empleada doméstica de la casa -sin paga- para después ser forzada a trabajar en las líneas telefónicas de sexo servicio que su “familiar” manejaba, y ahí comenzó la pesadilla que viviría por cinco años.

Para Mariana Ruenes, fundadora de Sintrata, asociación civil mexicana que trabaja desde el 2012 para combatir el delito de la trata de personas, la esclavitud que hoy existe no es igual a como era antes.

“La esclavitud que hoy existe no es igual a la que conocíamos, sin embargo hoy, las personas que vienen de un trasfondo de vulnerabilidad están siendo explotadas de una forma muy normalizada; están siendo explotados detrás de nuestro sistema económico y no les estamos viendo”, dijo Ruenes para UNICABLE, durante el Día Mundial contra la Trata.

Pero la historia de Mixi no para ahí. Ella se encargaba de agendar las citas para las otras chicas que trabajaban para su tratante, a quienes también explotaba, pues nunca recibieron remuneración de su parte. Y cuando una de ellas escapó, Mixi empezó a ser explotada sexualmente.

“Empiezan a contarme una historia...me dicen que el papá de mi hermana estaba muy grave en el hospital y necesitaba una operación muy urgente, que necesitaba más dinero y que tenía yo que echarle más ganas. Me hizo sentir muy mal, como que la vida del papá de mi hermanita estaba en mis manos; ella tenía ocho años”, recordó.

“Con esas palabras me quebró el corazón y acepté a entrar a los hoteles y la verdad es que fue muy duro, fue muy difícil, yo me sentí muy obligada a hacerlo porque no quería que se muriera y cargar con la conciencia de que era mi culpa, porque así me lo vendió”.

Aunque tiempo después se dio cuenta de que todo lo que le decían era mentira, Mixi tenía miedo de confrontar a su tratante porque la dejaba sin comer, le pegaba y en una ocasión, fue forzada a tener relaciones sexuales sin preservativo como un castigo por negarse a cumplir órdenes.

Y es que un punto clave en la trata de personas, es que la víctima puede llegar a aceptar su propia explotación porque hay una situación de fraude o de violencia.

El tormento terminó cuando, a sus 17 años, fue auxiliada por el trabajador de un hotel, quien la escondió en una habitación vacía hasta que se encontrara fuera de peligro y la llevó a denunciar.

Pero, cuando acudió a las autoridades no había una ley que penalizara adecuadamente el delito y a sus tratantes les dieron cuatro y cinco años de cárcel por corrupción de menores.

Lamentablemente, la historia de Mixi es similar a la de muchos niños, niñas y jóvenes que se encuentran en situaciones que los hacen vulnerables a la trata de personas.

De acuerdo a Runes, la trata de personas es un delito que se reconoce por primera vez en el Protocolo de Palermo de las Naciones Unidas en el año 2000.

“El fin de la trata es la explotación de trabajo, del cuerpo, y de la vida humana; entender el fin es importante, porque vamos a tener distintos tipos de modalidades de explotación muy comunes en el mundo”, explicó la presidenta de la organización.

“Como en nuestro país, por ejemplo, que en términos muy amplios existe una mayoría de explotación sexual identificada, seguida por explotación laboral”, agregó.

A pesar de la situación alarmante, actualmente se realizan labores para interrumpir la trata de personas en el país gracias a la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) y organizaciones civiles como Sintrata.

“Es probable que no logremos erradicar la trata, pero hoy, México es un paraíso para la explotación porque es fácil que suceda y lo que queremos es hacer que estas logísticas sean muchísimo más complicadas para poder mitigar las cifras con las que hoy estamos viviendo”, finalizó Ruenes.

De acuerdo a Ruenes, las cifras recabadas son inexactas, pues no todos los casos de explotación de personas son reportados a las autoridades y no se comparan con la realidad.

Hoy, el panorama es muy distinto para Mixi, quien tiene 26 años, se casó hace poco y tiene una bebé, por lo que ya se encuentra en un proceso de ser completamente independiente de la ayuda que recibió para su reintegración.

“Fue muy difícil, muy largo el proceso porque primero tenía que aceptar y reconocer que fui víctima, luego desprenderme de esta postura de víctima y volver a decir bueno, ya pasó y ahora tengo las herramientas y puedo empoderarme para ser una persona normal, sentirme que soy capaz de estudiar, de formar una familia y dejarlo atrás y tomarlo como una lección de vida para impulsar mi futuro”, concluyó.

En caso de presentarse alguna sospecha, puedes reportarla al Consejo Ciudadano a través de la línea nacional 01 800 5533 000.

Presta atención a estos indicadores: La organización, Sintrata, invita a la ciudadanía a prestar atención a estas señales de alarma que podrían apuntar a una posible víctima de trata de personas.

  • Menores de 18 años ejerciendo prostitución
  • Vive con un empleador o en condiciones de hacinamiento.
  • Se le nota inseguro al hablar con otras personas o autoridades.
  • Dan respuestas que parecen ensayandas.
  • Presenta signos de maltrato o mal estado de salud.

b