¿Qué es la eyaculación femenina, ‘squirt’, y por qué es importante hablar de eso?

facebook

twitter

whatsapp

Email

Una médico y tiktoker lgbt+ ha puesto el tema en la mesa aclarando que no es orina y que se debería disfrutar

Install
Agréganos a tu pantalla de inicio para visitarnos más fácil y rápido

Desde hace tres días, Laura Salazar, quien jocosamente se ha llamado en TikTok como “tu doctorcita lesbiana”, ha causado revuelo con un video sobre eyaculación femenina que ya lleva más de 11 millones de vistas, casi 705 mil reacciones y cerca de 10 mil comentarios.

El éxito llegó con una pregunta simple: “¿ganas de orinar al hacer el ‘delicioso’?”, a lo que ella responde con consejos simples, aunque complejos a la hora de aterrizar la sexualidad femenina en el contexto histórico y actual.

Laura recomienda: “Respira, relájate, déjate llevar. No es orina, es un squirt. ¡Disfrútalo!”.

En los comentarios del video se acumula de todo, desde quien se sorprende al enterarse de que las mujeres son capaces de eyacular, pasando por quienes no sabían que se le llama popularmente squirt por su traducción del inglés que es literalmente “chorro” (squirting: chorrearse), hasta quienes aún dudan y se niegan a creer que lo que las mujeres expulsan al tener un orgasmo (o no) es otra cosa y no orina.

Como anuncié hace unos párrafos, los consejos que propone la popular tiktoker suenan como cualquier cosa, pero resultan en un completo caos cuando te asomas a todos esos comentarios donde incluso muchas mujeres muestran grandes tabúes sobre su biología, su sexualidad, sus deseos y hasta su apetito, de la que la eyaculación es sólo un proceso más.

Uno de los problemas sobre pensar la eyaculación femenina, decía la teórica Graciela Hierro, recordando a la psiquiatra Mary Sherfey y a su vez a Sigmund Freud, es que culturalmente se ha construido a la eyaculación (y el orgasmo) como algo exclusivo del pene y por ende en un acto masculino.

Ya en su momento más álgido, Freud describió al orgasmo femenino como un esquema de dos fases: la clitorídea y la vaginal. Algo que por fortuna se ha echado abajo en las últimas décadas, comprobando que el clítoris es más que una punta que sobresale de los labios vaginales, y que más bien se trata de un órgano interno y externo complejo que biológicamente se extiende por el interior de los labios mayores, del perineo y rodea el tercio inferior de la vagina, lo que significa que se le estimula de muchas maneras.

Así pues, como diría la sabia filósofa Belinda: “ni Freud, ni tu mamá”, y no existe tal cosa como “el orgasmo vaginal como el premio de la madurez que se consuma en el momento en que un hombre penetra a una mujer para embarazarla”; y tampoco es “una cura de esa terrible enfermedad llamada ‘histeria’", término que se inventó para descalificar el empoderamiento de las mujeres al decir que sólo “pretendían ser hombres”, según el famoso médico alemán de principios del siglo XX.

Pero regresando al squirt, esta es una eyaculación que puede provenir de la vulva o la vagina y puede darse antes, durante o después de un orgasmo, incluso una mujer o persona con vulva se puede chorrear sin experimentar un orgasmo.

La eyaculación entonces puede aparecer durante una relación sexual o la masturbación e incluso sin la estimulación física. Se reconoce como a una emisión involuntaria de fluidos, y que da una sensación reflejo que la tiktoker describió muy bien como la sensación de querer hacer pipí.

Pero fuera de toda explicación biológica, el squirt no es un truco de magia ni solamente la culminación del acto sexual, como el porno convencional lo ha presentado, pues contrario a lo que se ve en los videos donde las mujeres sueltan chorros vaginales, la eyaculación femenina aún puede ser poco común o confundida con el proceso biológico de orinar, es decir, sigue siendo un tabú y hasta vista como algo anormal en distintas culturas.

Incluso más problemático aún: no existe un consenso sobre la composición de los fluidos que contiene una eyaculación femenina, algo inconcebible si pensamos que un squirt puede ser tan abundante que alcanzaría para empapar gran parte de una cama o dejar un charco en cualquier superficie.

El mundo del placer de las mujeres (femenino o no, con vulva o no) es aún un enigma, y no en el mejor de los sentidos, pues generalmente está marcado por la vergüenza, la culpa o distintos señalamientos sociales negativos.

Por eso, que TikToks como estos aparezcan y se discutan desde la diversidad sexual es un acto ya lo suficientemente disruptivo e importante para ponerle atención, y para recordar que existe y que está bien experimentarlo y también está bien si no se ha vivido nunca porque cada cuerpo es distinto, y eso en sí mismo está bien y ya es un inicio de algo: la libertad sexual de las mujeres.