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¿Qué es el día del hombre y por qué tenemos que hablar de él?

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Este 19 de noviembre es el Día Internacional del Hombre, una oportunidad para pensar y hacer masculinidades positivas

Cuando se habla de cuestiones de género hay una constante difícil de combatir: pensar que eso solo es cosa de mujeres, como si la naturaleza —o Dios— dictaran que la lucha por un mundo más justo es exclusiva de hacerse desde el lado menos afortunado. La historia no miente, las grandes transformaciones vienen de los oprimidos, pero no hay que olvidar que en este caso, hay promociones de modelos masculinos que son más efectivas justo bajo el consenso acotado de los hombres.

Entonces, ¿luchar contra la discriminación y la violencia, y a favor de la equidad no es sólo tarea de las mujeres? La respuesta parece obvia, pero por si queda duda: no. Y es bajo este contexto de masculinidades positivas, y a propósito del Día Internacional del Hombre que el Instituto De Machos a Hombres comparte una serie de reflexiones dignas de atención para el género masculino.

Primero lo primero: reconocer que la condición de hombre da ventajas porque sí. Por lo tanto este 19 de noviembre no es una fecha para celebrar esa masculinidad 'rompe muros', sino una oportunidad para reflexionar sobre cómo ser un hombre libre de machismos.

Por otro lado está la inclusión, combatir el prejuicio de que la masculinidad es exclusiva de la heterosexualidad. En otras palabras, entender que el machismo atraviesa hasta al medio ambiente (la idea macha de apropiarse de todo).

Y no hay que olvidar que no es no, aseguran en De Machos a Hombres: “Respetemos de una vez el NO ajeno. Digamos NO al silencio cómplice. Decidamos NO imitar y perpetuar conductas machistas”.

Y sentir que no encajas en el estereotipo de macho no te hace menos hombre. ‘ Deconstruirse ’, o sea, ser consciente de los procesos personales de cambio es un paso importante, incluso para el autocuidado.

A la hora de las prácticas cotidianas también hay tips, como hacerse cargo de las emociones propias, entender que asumir responsabilidades afectivas también es de hombres. Y de esto viene de la mano desmarcarse de roles de género arcaicos como “el hombre a la caza y la mujer a la crianza”, es decir: no más dobles jornadas para las mujeres ni más ausencia de los hombres en sus responsabilidades domésticas. Barrer, lavar, preparar la comida no es cuestión de genitales.

Y por último, aceptar nuevas maneras de ser masculino, sin etiquetas. Ser abierto a maneras positivas de relacionarse con el mundo, formar parte de él sin creerse el centro, sin querer dominarlo todo.

Como bien dice el lema de De Machos a Hombres: “Desafiemos juntos al machismo”, de eso se trata este día y todos los días.